Ultima Hora Mallorca
La decisión de las cadenas mallorquinas Iberostar y Meliá de abandonar la gestión de una parte sustancial de sus hoteles en Cuba marca el final de una etapa y evidencia una realidad cada vez más difícil de ignorar: el turismo ya no puede aislarse de la geopolítica. Lo que durante décadas fue considerado un negocio basado en la conectividad, la hospitalidad y la apertura internacional se ha convertido también en un terreno de disputa política y estratégica. El ultimátum lanzado por Estados Unidos a las empresas extranjeras con vínculos comerciales con GAESA, el conglomerado empresarial controlado por las Fuerzas Armadas cubanas, ha colocado a las hoteleras españolas ante una disyuntiva imposible. Continuar operando suponía exponerse a sanciones con potenciales consecuencias financieras y reputacionales. Retirarse implica renunciar a inversiones, relaciones comerciales y a una presencia histórica en uno de los destinos turísticos más emblemáticos del Caribe. Ante semejante escenario, tanto Iberostar como Meliá han optado por proteger sus intereses globales.
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