La Opinión de Murcia
Martin Eden es un joven marinero al que le gusta leer. En los ratos libres que le dejan las tareas del barco se tumba en el castillo de proa con un libro. Lee lo que encuentra, que no es mucho, pero el capitán tiene en su camarote las obras completas de Shakespeare. Cuando regresa a tierra descubre las bibliotecas. Se siente abrumado. Le resulta indescifrable el orden de los libros en aquel gigantesco barco de papel. Entonces conoce a una joven universitaria y se enamora. Sin darse cuenta, el amor le rodea, como el mar o como las palabras. Ella también se enamora de él, a pesar del océano de dinero y cultura que los separa. A su lado se siente un paleto desarraigado, pero se esfuerza por aprender para estar a su altura. Los libros exaltan su sentido de la belleza y le impulsan hacia el descubrimiento de los misterios de la vida. En su momento favorito, «están sentados juntos con las cabezas inclinadas sobre el mismo libro».
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