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A pesar de que algunas imágenes, de entrada, me indujeron al descojono, terminaron por provocarme arcadas y zollipos. Me refiero a la manifestación facha del 23M en Madrid, convocada por las derechas-extremas derechas, con Sociedad incivil muy española y mucho española , o algo así, y Vox en grito, a la cabeza, bajo el nombre de 'Marcha por la dignidad' , en clara antífrasis, comandada por representantes de la indignidad nacional, corruptos, corruptores y jetas varios. En realidad, se trataba de una jornada contra el presidente del Gobierno, cuyo lema extraoficial, a juzgar por la insistencia de los voceadores, fue "¡Sánchez, hijo de puta!" . A la impúdica Esperanza Aguirre , cínica mayor del reino, ignorante de Púnica , Lezo y Gürtel , que debió dejar el coche en el carril bus de la Gran Vía; el colaborador de la in-Justicia, Aldama , sin mascarillas (las vendió todas); Daniel Esteve , el matón okupado en desokupar a hostias todo lo que le disguste; Musculitos Abascal , Santiago y cierra, España; Marcos de no hay Quinto bueno , que quiere cerrar la televisión pública; unos secundarios del PP, ejerciendo de clineros, enviados por Feijóo , que estaría preparando el próximo discurso mientras estudia geografía e inglés, y otros personajes de similar jaez, les acompañaron banderas rojigualdas, algunas con la gallina cara al sol, y una foto del dictador asesino en la que podía leerse "Gracias, General Franco". Quisieron poner de manifiesto que su prioridad nazional es acabar con la democracia . Ahora que todo vuelve a ser culpa de Zapatero, reaparece la moda de poner la mano en el fuego, expresión que ya aparece en el Tesoro de la Lengua de Covarrubias (1611), y en el primer diccionario de la RAE (1734), siempre con el sentido de "asegurar la verdad y certeza de algo" y que viene a tener el mismo significado cuatro siglos después y no, por suerte, el de la antigua práctica legal llamada "ordalía" o "juicio de Dios", una forma de juicio en que se sometía a una persona acusada de un delito a una prueba física o una prueba de fe para determinar su culpabilidad o inocencia. Se creía que, si la persona era inocente, Dios protegería sus manos del daño causado por el fuego, y si era culpable, las llamas le causarían quemaduras o dolor. El caso es que la expresión permanece sin necesidad de recurrir a la prueba de fuego real. En el caso de Zapatero, en el que tampoco soy quién para asegurar la verdad y certeza de algo, sí opino que se está empleando contra él la máxima aznariana del que pueda hacer que haga por parte de determinados poderes omnipotentes e inicuos. La Justicia tuerta y el resto de la derechona patriótica está aplicándole (como a Begoña Gómez y David Sánchez, por ejemplo) la presunción de indecencia , tan de moda cuando conviene a los que pueden hacer y hacen, en lugar de la legal de inocencia, tan denostada hoy cuando no conviene a los mismos. Mientras unos exhiben su condición de indecencia sin escrúpulos, a otros se les aplica la presunción de indecencia sin reparo. __________________ José Félix Sánchez-Satrústegui Fernández es socio de infoLibre.
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