Faro de Vigo
Lo ha vuelto a hacer. Santi López, el polivalente jugador del Frigoríficos del Morrazo, el ídolo de un pabellón de O Gatañal que corea cada una de sus acciones al grito de «MVP, MVP», fue uno de los indiscutibles nombres propios del trascendental partido ante el Ángel Ximénez Puente Genil. La victoria de los de Quique Domínguez sirvió para certificar la permanencia de modo definitivo, eludiendo el puesto de promoción, en lo que supone el verdadero título liguero para el Cangas. Un éxito colectivo que, sin embargo, dejó en un segundo plano la milagrosa reaparición del primera línea madrileño, que forzó una recuperación en tiempo récord para poder ayudar a los suyos a lograr el gran objetivo de la temporada. De estar completamente descartado desde hacía semanas, a disputar los 60 minutos en tareas defensivas.
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