Faro de Vigo
Un músico de Vilagarcía llegó el martes a casa de su hija con una feliz advertencia: «Si bajas a la calle vete a la esquina de Zara, hay una chica que canta…». Era Dolores Irene González León, una joven mexicana que estudia en el Conservatorio de Vigo y cuyo nombre bautismal parecía una premonición, porque ya en la adolescencia recibió un golpe de esos que deberían estar reservados solo a la vida adulta. Pero también es una mujer que se expresa feliz y que canta como los ángeles, tanto que esta semana paró transeúntes, sentó posaderas en los bancos de la plaza de Galicia y recibió aplausos gracias a su talento.
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