Faro de Vigo
En las tardes en las instalaciones de Cáritas Interparroquial de Pontevedra hay café compartido, papeles que buscan una firma oficial y, sobre todo, confidencias que se desgranan a media voz. Tras los muros de la institución que agrupa a más de una veintena de parroquias de la comarca, la realidad social de la ciudad se mide en vidas cruzadas y no en balances contables. Las estadísticas que Juan Carlos Abeigón, director de la organización benéfica, presentó ayer en una mesa redonda sobre la caridad de la Iglesia —compartiendo espacio con Manos Unidas y el comedor de San Francisco— revelan un rostro invisible y silencioso que gana terreno en las calles de la Boa Vila: el de la soledad no deseada.
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