La Opinión de Málaga
Acabo de pasar por la calle Ángel, en pleno centro histórico de Málaga. Una placa junto a un portal recuerda que allí nació en 1931 María Victoria Atencia, poetisa, aviadora, Premio Nacional de las Letras. No sé si cuando nació había aquí tantas tabernas. Seguramente sí. Las de ahora son de pega. Para turistas. Abiertas hace poco simulan con su decoración y azulejos ser de esas de las que llevan un siglo abiertas. Están destinadas a los turistas, aunque para una emergencia puede uno entrar y atizarse una cerveza bien fría. Imagino, que ya es mucho imaginar, a Atencia correteando por aquí; la trama urbana era otra, tal vez. Quizás pasaban coches, pocos coches, coches negros solo de potentados. Fue el año en el que se inició la Segunda República. La placa es azul y oblonga. Hay que meter la palabra oblonga en un texto de cuando en cuando, aunque un texto ha de quedar redondo y no oblongo, que es algo más imperfecto. En ella, colocada por el Ayuntamiento, se describen brevemente algunos hitos de la biografía de Atencia.
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