El Periódico Extremadura
Decía Aristóteles que la excelencia es un hábito. El problema surge cuando ese hábito se convierte en una carga diaria durante décadas y termina desgastando no solo el cuerpo, sino también la mente. Quizá haya llegado el momento de preguntarnos si la profesión docente debe seguir considerándose ajena al desgaste que justifica medidas específicas de jubilación anticipada.
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