La Opinión de Murcia
“Una locura, una sensación demasiado especial, una experiencia única. Cierto que, en ese instante, para nosotros, la diferencia, no sé, entre coronar la inmensa recta de Mugello a 320 o 368,6 kilómetros por hora, no es gran cosa, pero, sí, el sábado fue algo muy especial, sobre todo cuando levantas la cabeza, dejas de estar protegido por la cúpula del carenado y recibes un golpe de aire que te deja descolocado, aturdido, pierdes la vista. Es más, frenas, tratas de parar la moto, sin apenas ver”.
Go to News Site