El Plural
El Corpus de Toledo vivió este miércoles su víspera grande entre tapices, toldos, calles engalanadas y una polémica política que muchos vecinos no han tardado en señalar. La presencia de Alberto Núñez Feijóo en la inauguración de la carrera procesional, acompañado por el alcalde de Toledo, Carlos Velázquez, y por el presidente regional del PP, Paco Núñez, ha acabado enturbiando una celebración que la ciudad entiende como una de sus señas de identidad más profundas. La visita del líder nacional del PP se ha producido en plena celebración del Corpus Christi, la fiesta grande de Toledo, y ha sido recibida con críticas por quienes han considerado que el Ayuntamiento ha permitido convertir una tradición religiosa, cultural y popular en una imagen de partido. Feijóo ha felicitado a la ciudad y al alcalde por el estado de las calles, ha definido la festividad como "tradición, cultura, religión y marca España" y ha aprovechado su presencia para deslizar que confiaba en poder volver a Toledo "alguna vez como presidente" si los españoles así lo quieren. Ese comentario ha terminado de alimentar la sensación de que la visita no respondía solo al interés por la celebración, sino también a una estrategia de exposición política. En una noche en la que Toledo debía mirar a su historia, a sus cofradías, a sus vecinos y a una tradición reconocida mucho más allá de la ciudad, el PP ha colocado en primer plano a Feijóo, Núñez y Velázquez. La imagen ha sido la de una comitiva política atravesando una fiesta que muchos toledanos sienten como propia y transversal. Ni Vox aguanta el uso partidista del Corpus por parte del PP El malestar no ha quedado limitado a la oposición. También ha llegado al propio equipo de Gobierno municipal, sostenido por el pacto entre PP y Vox. El concejal de Vox Daniel Morcillo ha publicado en redes que se ha visto "obligado a abandonar la comitiva de inauguración de la carrera procesional del Corpus" ante el "lamentable espectáculo" de algunos responsables del PP, a los que ha acusado de convertir un acto tradicional, "reflejo de la esencia de la ciudad", en un acto político. Morcillo ha defendido que "ninguna circunstancia debe empañar el esplendor" de la celebración. La crítica resulta especialmente incómoda para Velázquez, porque no procede solo del PSOE ni de vecinos descontentos, sino de su socio de gobierno. El alcalde ha quedado señalado por una polémica que toca directamente la gestión institucional de una fiesta que pertenece a toda la ciudad. El PSOE de Toledo también ha denunciado el uso propagandístico de la celebración y ha decidido abandonar la inauguración de la carrera procesional. Los socialistas han acusado al alcalde de utilizar "una de nuestras mayores tradiciones" para hacer propaganda con cargos nacionales del PP y han defendido que el Corpus "es de toda la ciudad, no un acto electoralista". Feijóo, representante de ninguna institución La polémica se agrava por un matiz nada menor. Feijóo no ocupa ningún cargo institucional, más allá de su condición...
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