Cope Zaragoza
La cofradía de pescadores Santiago Apóstol de Barallobre ha puesto en marcha la campaña educativa ‘Los mariscos de nuestra Ría’. La iniciativa consiste en una serie de talleres en centros de educación primaria de la comarca para acercar a los escolares el conocimiento sobre el mar, el marisqueo y la importancia de conservar la ría. La idea surge tras detectar el profundo desconocimiento de los más pequeños sobre el origen de los productos del mar. “Vienen muchos colegios a nuestra cofradía y la realidad es que no saben de dónde salen”, explica Jorge López, patrón mayor de la cofradía. Según cuenta, los niños asocian el pescado con la tienda, pero no conocen su procedencia real. Los talleres buscan “llevarles el mar al colegio” a través de juegos, maquetas y material divulgativo para que los niños puedan ver y tocar réplicas de las especies. El objetivo es que aprendan de forma divertida cómo se producen, se extraen y el trabajo que hay detrás hasta que el producto llega a la mesa. La campaña tiene un pilar fundamental en la sostenibilidad. Se busca transmitir a los niños la necesidad de cuidar el entorno marino. “Para que todo esto funcione, tenemos que cuidar la ría, mimarla y respetarla”, subraya López. Se les enseña que el mar es para el disfrute de todos, pero también una actividad económica que depende de su buen estado. El proyecto también pretende mostrar el sector primario como una posible salida laboral para las nuevas generaciones. La iniciativa ha tenido una gran acogida, con 25 sesiones programadas y llamadas de otros colegios interesados en participar, a los que se invita a visitar la lonja y ver en directo el trabajo de los mariscadores. La ría también se enfrenta a importantes retos medioambientales. Jorge López recuerda que llevan peleando desde 2019 por un estudio integral de la ría para detectar sus problemas. Entre las amenazas, destaca la necesidad de eliminar vertidos y la revisión de obras como el Puente de las Pías, cuyas escolleras provocan acumulación de lodos. El patrón mayor insiste en que no se pueden seguir permitiendo ciertas prácticas. “El mar no es un basurero en el cual se puede tirar todo y que no pase nada”, advierte, señalando que la contaminación tiene consecuencias directas tanto en la salud de las personas como en la economía del sector primario.
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