ABC
Inma (52) se encontró con un trabajador de 'First Dates' en un bar. Gracias a esa coincidencia acabó probando suerte en el restaurante de citas de Mediaset acompañada de su inseparable hermana, Mari. La recepcionista, natural de Molina de Segura (Murcia), se describió en los primeros minutos de llegar al programa como «una mujer de mucho genio, pero un ángel». En el amor buscaba un hombre atento, cariñoso y, sobre todo, muy sincero. De lo contrario, pierde los papeles. «Como me mienta, la mesa volea para arriba», amenazó momento antes de que entrara su pretendiente por la puerta. La carta de presentación de Pablo (57), camarero de Almería, se resumió en presumir de atributos sexuales y quedar encandilado con Inma. Ella, sin embargo, cuando escuchó por boca de su cita a qué se dedicaba, fulminó cualquier opción de salir del 'dating show' de su mano. Siente un odio visceral por la hostelería porque ha trabajado en el gremio. Y por ende, no se fía ni confía en la gente que trabaja ahí. «Beben alcohol, son juerguistas y no son gente de fiar», sentenciaba, dando a entender que tales defectos también se los aplicaba a Pablo sin conocerlo. Además, físicamente tampoco le pareció un adonis. «Bajo, pancita, un poco mayor», enumeró sin filtros. La verdad es que al verlo pensó que ojalá el soltero cenara con su hermana en vez de con ella. Inma confía completamente en las primeras impresiones. Y las que experimentó por Pablo fueron demoledoras. Él se esforzó en agradarla por todos los medios durante la cena, pero ella ya tenía la decisión tomada desde que se cruzaron en la barra del restaurante. Así que optó por boicotear la cita desde dentro enumerando todos sus defectos: que fuma de forma empedernida, que duerme con su gato de 14 kilos… Pensaba que el soltero se asustaría; sin embargo, resultó todo lo contrario. Al almeriense todo lo que le decía le parecía bien y le encantaron sus rarezas. «Ya no sé qué hacer», se quejaba en privado. Cuando un rato después él apuntaba lo mucho que tenían en común, Inma se quedó directamente en shock. La murciana dedujo que él mentía todo el rato solo por complacerla. «Ha sido todo un desastre», espetó al ser entrevistada por el equipo del programa. Tanto, que se negó a que la invitara a cenar. No quería verse en el compromiso de tener que quedar con él otra vez.
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