Cope Zaragoza
La ciudad de Córdoba ha vivido este jueves una jornada histórica con la celebración de la procesión del Corpus Christi, que tradicionalmente tiene lugar en domingo. La solemnidad se ha adelantado de manera excepcional para no coincidir con la inminente visita del Papa León XIV a España, permitiendo así la plena participación de la Iglesia española en los actos pontificios. Cientos de cordobeses y visitantes han abarrotado las calles del casco histórico para presenciar el paso de la Custodia de Arfe, una estampa única que ha devuelto el brillo a uno de los 'tres jueves que relucen más que el sol'. El obispo de Córdoba, Mons. Jesús Fernández, ha sido el encargado de presidir la celebración eucarística en la Santa Iglesia Catedral, previa a la procesión. Durante su intervención, ha explicado que el adelanto buscaba “permitir la participación de la Iglesia española en los actos presididos por el Pontífice”. Además, ha puesto de manifiesto el lema de la visita apostólica, “Alzad la mirada”, interpretándolo como una invitación a centrar la atención en Cristo, “el único que puede mantener nuestra esperanza”. En su homilía, el obispo ha lanzado un contundente mensaje de paz ante un mundo “marcado por los conflictos armados, las injusticias y la violencia”. Ha recordado que el propio Papa León XIV inició su pontificado con el saludo evangélico “Paz a vosotros”, subrayando que el compromiso con la paz será uno de los ejes centrales de su próxima visita a España. El prelado ha instado a los fieles a no ser indiferentes ante el sufrimiento ajeno. En este sentido, ha afirmado que es fundamental poner la mirada en los “heridos de la humanidad” y ha exhortado a los presentes a ponerse siempre del lado de los que sufren. “Las víctimas de las injusticias actuales y quienes trabajan por aliviar su sufrimiento constituyen una llamada para la Iglesia a comprometerse con la verdad, la justicia, el amor y la libertad”, ha indicado el obispo en un momento destacado de su predicación. La dimensión social de la fe ha ocupado una parte central de la homilía, con una mención especial a la labor de Cáritas. Mons. Jesús Fernández ha recordado que “la comunión y la solidaridad con los más pobres son la consecuencia natural de quien participa en la Eucaristía”. Por ello, ha insistido en que todo cristiano tiene la llamada a construir relaciones fraternas, atender las necesidades del prójimo y trabajar de manera activa por la consecución de la paz en todos los ámbitos de la sociedad. La histórica procesión ha contado con una nutrida representación de la sociedad cordobesa. Junto al clero diocesano, catequistas, niños de Primera Comunión y miembros de Cáritas Diocesana, han desfilado numerosas autoridades civiles. Entre ellas se encontraban el alcalde de la ciudad, José María Bellido; el presidente de la Diputación, Salvador Fuentes; y el delegado del Gobierno en Córdoba, Adolfo Molina. También han estado presentes diputados nacionales, representantes de la Audiencia Provincial, mandos de la Brigada “Guzmán El Bueno X”, de la Subdelegación de Defensa, de la Real Academia y de las Fuerzas de Seguridad del Estado. La celebración ha contado además con la presencia del obispo emérito de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, y la intervención musical del Coro de la Catedral de Córdoba y el Coro del Seminario Conciliar San Pelagio. El mundo cofrade ha tenido un protagonismo especial, con la asistencia de los miembros de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Córdoba y representantes de las distintas hermandades de la ciudad, que han querido acompañar el paso del Santísimo Sacramento por las calles cordobesas. A lo largo del recorrido, la Custodia de Arfe ha sido recibida con devoción en diferentes puntos engalanados para la ocasión. Varias hermandades han montado altares para honrar el paso del Santísimo. Uno de los más destacados ha sido el instalado por la hermandad del Vía Crucis del Santo Cristo de la Salud en la confluencia de las calles Blanco Belmonte y Barroso. Como novedad, la hermandad de los Dolores de Alcolea ha preparado por primera vez un altar en la capital, ubicado junto al Conservatorio de Arte Dramático. En este punto, el paso del Santísimo Sacramento ha estado acompañado por los cantos del coro de la parroquia de los Ángeles, añadiendo un toque de solemnidad y fervor popular a una jornada que ya forma parte de la historia religiosa y social de Córdoba.
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