El Periódico Extremadura
Caetano Veloso salió anoche al Movistar Arena con la calma de quien ya no necesita convencer al público. Y, precisamente, por ello, pudo demostrarlo todo. A sus 83 años, el genio brasileño apareció pequeño de cuerpo y enorme de presencia, con esa elegancia suya que no hace ruido hasta que pisa el escenario. No hubo gesto grandilocuente, sino algo más conmovedor: un hombre cantando con la precisión de quien sabe que cada palabra puede ser la última que muchos escuchen de él en directo. Madrid lo recibió con una mezcla de devoción y gratitud, como si el público hubiera acudido a una despedida que nadie se atrevía a nombrar del todo. Es probable, quién sabe, ojo, que este haya sido el último concierto de Veloso en España. Pronto cumplirá 84, se reconoce cansado y, aun así, anoche cantó como si la belleza fuera todavía una forma de resistencia física.
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