Cope Zaragoza
Para muchos, el embalse de Itoiz es uno de los paisajes más bellos de Navarra. Para Javier Díez, actual alcalde del Valle de Arce, es el recuerdo constante de una vida que quedó sumergida. Su pueblo, Artozqui, yace bajo 45 metros de agua desde que la construcción del pantano lo anegara por completo, obligándole a él y a sus vecinos a empezar de cero. "Mi corazón está aplastado debajo de las piedras de mi casa y de mi pueblo", confiesa. Las primeras noticias sobre el proyecto llegaron a través de la prensa, generando "incredulidad, miedo, preocupación y desconfianza". Lo que siguió, según relata Díez, fue una profunda fractura social que dividió a comunidades y familias enteras. Hubo quienes vieron una oportunidad en medio del abandono institucional y otros que se opusieron frontalmente a lo que consideraban un expolio. Esta división fue, para el alcalde, la consecuencia más terrible de un proyecto que se impuso como una "cuestión de estado". "Hubo sentencias judiciales firmes que decían que este embalse era ilegal, pero lo que hicieron fue cambiar la ley después de la sentencia para legalizarlo", denuncia. La batalla, para muchos, estaba perdida antes de empezar. El proceso de expropiación distinguió entre "propietario" y "vecino", dejando a muchas familias sin derecho a nada. Las valoraciones de las propiedades, calificadas como "muy rácanas", no permitían reconstruir una vida en otro lugar. "A ti te valoraban una casa vieja, pero claro, allá donde fueses, no podías construir una casa vieja", explica Díez sobre la injusticia de la situación. Ante el desarraigo, los vecinos de Artoski crearon una agrupación de vecinos para comprar suelo en los pueblos cercanos de Azparren y Nagore. De esta forma, consiguieron que unas 12 familias pudieran reinstalarse juntas en el valle, manteniendo los lazos afectivos y sociales que el pantano amenazaba con romper para siempre. Casi medio siglo después, el sentimiento de abandono persiste. A pesar de que Itoiz genera el 6% de la electricidad de Navarra, abastece a la comarca de Pamplona y riega miles de hectáreas, los beneficios no revierten en la zona. Proyectos como el Palacio de Arce, que costó 4 millones de euros, sigue sin funcionar por "dejadez política", y los vecinos continúan esperando la restitución de servicios básicos como las huertas comunales. Esta situación ha provocado que "incluso la gente que vio una oportunidad, hoy en día está completamente desengañada del engaño que supuso". El alcalde del Valle de Arce habla de una sensación de ser "casi humillados" por unas administraciones que no reconocen el sacrificio realizado. "No vivimos a gusto porque nos están ofendiendo más de lo que nos merecemos 46 años después todavía", lamenta. Aunque admite que el paisaje es "precioso" y que "el agua es riqueza y es vida", no puede olvidar el dolor que esconde. Vive en lo que llama un "coma emocional", insistiendo en que Itoiz "no es un lago, que esto no es algo natural". Por ello, pide un simple gesto de memoria: "Lo único que te pido es que cuando abras el grifo, te acuerdes de la fuente".
Go to News Site