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La emoción de tocar para el Papa León XIV: "Es un honor y una ilusión impresionante" | Collector
La emoción de tocar para el Papa León XIV:
Cope Zaragoza

La emoción de tocar para el Papa León XIV: "Es un honor y una ilusión impresionante"

Dos jóvenes músicas cántabras vivirán este fin de semana una experiencia que califican como única y superemocionante: tocar ante el Papa León XIV. Ana María Cuétara, tiene 20 años y toca la viola; por su parte, Carlota Rodríguez, toca la trompa y tiene 17 años. Las dos  forman parte de la orquesta de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que acompañará los actos principales del encuentro con el Santo Padre. Para Ana María Cuétara, la oportunidad es un honor, es superemocionante, una ilusión impresionante. La joven de San Román de Cayón confiesa que, aunque lleva muchos años en la música, "no me esperaba llegar hasta aquí, para nada". Describe también la "adrenalina" sentida durante el ensayo general en la Plaza de Lima, que anticipa un evento que "va a ser impresionante, impresionante". Carlota Rodríguez, natural de Requejada, comparte el sentimiento y lo define como "una experiencia única". La satisfacción es inmensa, especialmente al ver la reacción del público incluso en los ensayos. "Había ya gente alrededor grabando, aplaudiendo cada vez que terminábamos, o sea, es muchísima satisfacción y compartirlo, pues, con gente que siente lo mismo", ha explicado. La orquesta de la JMJ surgió en la edición de 2011 y desde entonces mantiene encuentros anuales. Ana María Cuétara se unió el curso pasado por recomendación de una amiga. "Me comentaron que estaba la orquesta en verano, que iban a necesitar violas y pues yo mandé un vídeo y me seleccionaron", relata. Cuando se enteró de la visita del Papa en junio, intuyó que tendrían posibilidades de tocar, ya que la orquesta había actuado en eventos similares. La confirmación llegó meses después a través de un correo electrónico. Por su parte, Carlota Rodríguez se enteró de la existencia de la orquesta en la Navidad de 2025 porque "necesitaban una vacante de trompa". Al igual que su compañera, envió sus datos y un vídeo y fue seleccionada para unirse a este importante evento. Para que todo suene perfecto, los músicos se someten a un intenso ritmo de ensayos de ocho horas diarias, divididas en cuatro por la mañana y cuatro por la tarde. Carlota Rodríguez admite que "son cansados, pero, bueno, con la gente y con todo, pues hace piña y se pasa más rápido, es muy ameno". Los jóvenes músicos llegaron a Madrid el pasado 28 de mayo y, tras un breve regreso a casa, volvieron a la capital el 3 de junio. La orquesta está formada por unos 70 músicos, a los que se suma un coro "muchísimo más grande", según Carlota, ya que se han juntado "varios coros y escolanías para todo este proyecto". Ana María Cuétara ha señalado la complejidad de ensamblar a tantos músicos, que pueden llegar a ser más de 300 personas en una sala. "Es más complicado de lo que parece ensayar con un coro, con una orquesta", afirma, aunque reconoce que con la llegada del coro "tiene muchísimo más sentido toda la música". El repertorio musical ha sido cuidadosamente seleccionado para los diferentes actos. Según ha detallado Ana María, en la misa interpretarán canciones litúrgicas conocidas como "Pueblo de Reyes" o "Cantemos al amor de los amores". Para la vigilia del sábado, el programa incluye cantos de alabanza y temas de grupos como Hakuna, e incluso alguna canción en inglés. También habrá música específica para la procesión. A pesar de la intensidad de los preparativos, las jóvenes aseguran que tienen tiempo para el descanso y la convivencia. "Por la noche, acabamos a las 8 o a las 9, depende un poquito del día, y luego sí, que vamos a jugar un poco a las cartas", comenta Ana María. Para Carlota, la experiencia es "superenriquecedora", ya que permite poner en común diferentes técnicas y conocimientos, lo que "hace que todos mejoremos mucho más y es una maravilla".

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