Diario de Noticias
Las recientes revelaciones del sumario del ‘caso Leire Díez’ no han hecho sino agravar la incomodidad del PSOE y el Gobierno de Pedro Sánchez. Frente a la presunta red de tráfico de influencias destinada a condicionar pesquisas, el Ejecutivo ha levantado hasta ahora un muro de contención que ya resulta insuficiente. Sin que justifique la campaña sistemática de acoso y derribo desde la oposición, el desconocimiento alegado por el presidente deja flecos. Igual que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y su férreo cierre de filas en torno a la directora de la Guardia Civil, tratando de restar cualquier gravedad o trascendencia a sus reuniones con la principal investigada.
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