Faro de Vigo
Los drones son ya las armas de la guerra del presente. El intercambio de ataques con centenares de aeronaves no tripuladas forma parte del día a día en escenarios como la guerra de Ucrania. Tanto el Ejército ucraniano como el ruso se han convertido en la punta de lanza de esta tecnología, de la que también se ha hecho uso en Irán o el Líbano. Estados Unidos, tradicionalmente la mayor potencia militar del mundo, ha quedado rezagado en la carrera por la producción masiva de drones. Por ello, la Administración de Donald Trump ha redoblado sus esfuerzos y mantiene conversaciones con varias empresas fabricantes para financiar proyectos estratégicos para la seguridad nacional. Las compañías seleccionadas, además, participan en un programa en el que el Ejército estadounidense pone a prueba sus productos en simulaciones de combate.
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