la diaria
Reafirmaron que se trata “de una responsabilidad compartida” y dejaron constancia de haber cumplido con su parte. Un sol más tibio de lo habitual empezaba a templar las veredas y los perros que dormitaban en ellas, que parecían estar un tanto ajenos, como habituados al movimiento citadino y al canto de los teros que revoloteaban pocos metros más arriba. Esto era a una cuadra y poco de la plaza principal de Santa Lucía, en Canelones, pero ya en la plaza el movimiento era mayor. Allí se congregó, a partir de la... Continuar leyendo...
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