Collector
"Se marean en clase": la falta de inversión y de voluntad política asfixian de calor al alumnado en las aulas | Collector
infoLibre

"Se marean en clase": la falta de inversión y de voluntad política asfixian de calor al alumnado en las aulas

“Los chavales están muy incómodos y les cuesta concentrarse”, cuenta Alberto, profesor en un instituto del sureste de Madrid. En las últimas semanas, las aulas de su centro han llegado a alcanzar los 32 grados. “He tenido un par de chicas que se han mareado”, añade. El instituto donde da clase a alumnos desde segundo de la ESO a segundo de Bachillerato “no es demasiado viejo”, pero no cuenta con aire acondicionado ni medidas de climatización . El cambio climático está alargando cada vez más los periodos de calor extremo y los cursos escolares empiezan y terminan con temperaturas por encima de los 30 grados sin que se proporcione ninguna solución por parte de las administraciones. La Comunidad de Madrid, Castilla-La Mancha o Andalucía son algunos de los territorios que más están sufriendo este problema. La Comunidad Madrid ha invertido en el curso 25/26 17,8 millones de euros , lo que han presentado como un logro, ya que supone un incremento de 33% frente al curso anterior. Sin embargo, como denuncian desde la Federación Regional de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado Francisco Giner, ese dinero es insuficiente. La partida solo ha alcanzado a 106 centros de la red pública, “lo que apenas supone poco más de un 5% de los más de 1.900 centros de su titularidad”, relata a infoLibre la presidenta de la federación, Mari Carmen Morillas. Otra de las quejas es que estas partidas presupuestarias específicas no empezaron a llegar hasta que desde las asociaciones y sindicatos presionaron lo suficiente a la Administración con campañas y movilizaciones. Sin embargo, desde el Gobierno madrileño la voluntad de cambiar la situación parece ser poca. Esta misma semana, el consejero de Cultura se burló de las quejas asegurando que el calor que sufren los alumnos puede ser “fuente de inspiración”. “Pudimos ver en directo estas apreciaciones en la Asamblea de Madrid ”, relata Morilla, y “nos parecieron totalmente desafortunadas , en un momento en el que hay aulas que superan los 30 grados y alumnos que sufren golpes de calor”. “No creo que el consejero tuviera valor para decir esas palabras a la cara de las madres y padres que hemos tenido que recoger a nuestros hijos por un golpe de calor ”, defiende y explica que tan solo la semana pasada recibieron llamadas de cinco familias que tuvieron que recoger a sus hijos por esta razón en el plazo de una hora. En Castilla-La Mancha , la situación dentro de los colegios e institutos es parecida. Algunos centros han tenido que enfrentarse a temperaturas máximas de 38º en Toledo o 37º en Ciudad Real . Sin embargo, en esta comunidad autónoma el origen del conflicto es algo distinto y tiene más que ver con las diferencias que existen dentro del propio territorio. Juan Luis Cuenca, delegado de CSIF Educación en Castilla-La Mancha, relata que estas semanas han llegado a registrar 36 grados en el interior de algunas aulas, “lo que ha redundado en síntomas de dolor de cabeza o medio mareos de algunos alumnos y algunos docentes”, aunque matiza que no han sido numerosos. La comunidad sí cuenta con un plan específico de climatización , que ha permitido que a principios de año llegaran entre 40.000 y 45.000 euros a cada centro, dependiendo de su tamaño y necesidades. “En zonas muy calurosas como pueden ser Albacete, Ciudad Real y Toledo, se están haciendo grandes esfuerzos para que tengan aires acondicionados . Sin embargo, en Guadalajara y Cuenca que no sufren ese calor, esos fondos que han recibido para climatización se están destinando a  planes de estudio para invertirlos, por ejemplo, en mejorar la carpintería de las ventanas y puertas”, explica Cuenca. Esta situación provoca que las climatizaciones tarden más de lo previsto, porque  cada equipo directivo de cada centro debe realizar un estudio concreto sobre en qué va a invertir el dinero . “Hay algunos que enseguida se ponen manos a la obra y otros equipos a lo mejor tardan más y todavía no están con un presupuesto cerrado ”, añade. Por esta razón, desde el sindicato lo que piden, más que un aumento de la inversión es que se “hagan inversiones con cabeza” . “Que no tenga que ser el equipo directivo el que, cuando la delegación o la consejería le diga que tiene 40.000 euros para aire acondicionado, tenga que responder que allí lo que necesita es mejorar el aislamiento. Debería hacerse un estudio pormenorizado de zonas y centros, viendo cuales son las necesidades de cada uno”, señala. La situación en Andalucía “es una vergüenza”, según la describe la portavoz de la plataforma Escuela de Calor, Teresa Pablo a este periódico. Es la única comunidad en España que actualmente tiene una ley de bioclimatización , aprobada gracias al impulso de este movimiento en 2017. La norma tardó tres años en salir adelante y fue la primera que firmó el Gobierno de Juan Manuel Moreno Bonilla . Sin embargo, “ no tiene voluntad política de aplicar esta ley, porque no la ha desarrollado reglamentariamente, es decir, no hay reglamento que diga cómo aplicar esa ley”, explica la portavoz. Además, nunca se ha dotado de un presupuesto, lo que hace imposible su aplicación real. Donde sí se está invirtiendo dinero es en actuaciones de refrigeración de los centros educativos, pero tiene su letra pequeña. La Junta está aplicando un sistema de refrigeración adiabática, que consiste en un proceso natural donde el aire disminuye su temperatura al absorber calor para evaporar agua sin que exista aporte de energía externa. Por el momento, este sistema solo alcanza al 5% de todos los centros . “El problema es que es una refrigeración de uso industrial que requiere un mantenimiento riguroso para que las condiciones del aire húmedo no generen lesiones u otros tipos de enfermedades ligadas a los mohos y las bacterias por la humedad ”, denuncia la portavoz. En muchos centros se ha instalado y después se ha dejado de utilizar precisamente por ese motivo: la Junta de Andalucía no corre con los gastos del mantenimiento y los centros no tienen presupuesto para afrontarlo. Además su uso tiene limitaciones, ya que solo permite bajar la temperatura unos cuatro grados. “Cuando fuera hay 38 o 40 grados , es obvio que no se consigue el confort térmico que se pretende, que son los 27 grados que marca la ley”, agrega. “Aunque estemos hablando de olas de claro, porque es verdad que hay picos de temperatura, tenemos que ver que esto en realidad es el cambio climático”, relata Pablo, que advierte que se está volviendo normal que el calor llegue a finales de abril o a principios de mayo. “Esto hace que en estas épocas haya una sensación de sopor en las aulas y que el rendimiento no sea el mismo. Siempre hay casos de sangrados nasales y familias que tienen que recoger a los niños que se marean”, denuncia. “Hay muchísima incomodidad y problemas de salud , porque además los niños no regulan la temperatura tan bien como lo hacemos los adultos”, concluye.

Go to News Site