ABC
La próxima visita del Papa León XIV a España es un motivo de gozo para los agustinos de la Provincia de San Juan de Sahagún que estamos en España. La mayoría de los agustinos españoles lo conocemos de las visitas que realizó a nuestras comunidades cuando era prior general de la Orden o por su presencia en los capítulos provinciales u otros acontecimientos significativos de la Orden en España realizados entre los años 2001 y 2013. Algunos de nosotros hemos tenido la ocasión de saludarlo en el último Capítulo General celebrado en Roma durante el mes de septiembre de 2025, pero la gran mayoría no ha podido encontrarse todavía con el Santo Padre desde que fue elegido. Por este motivo, estamos muy agradecidos de tener la posibilidad de encontrarnos con él en la Nunciatura el próximo día 7 de junio. La elección del cardenal Robert Prevost como Papa fue un motivo de júbilo para todos nosotros hace un año y este hecho ha supuesto un mayor conocimiento de nuestra Orden en la Iglesia y en la sociedad. Su próxima visita a España es un estímulo para vivir en fidelidad a nuestra vocación religiosa agustiniana y para crecer en nuestra vocación de servicio a la Iglesia en todas las tareas que ahora desarrollamos o en aquellas que podamos emprender en el futuro. La Provincia de los agustinos en España tiene como patrono a San Juan de Sahagún, por tratarse del santo agustino español más antiguo, pues vivió en el siglo XV. En España realizamos la misión pastoral y evangelizadora en parroquias, centros educativos de Infantil, Primaria y Secundaria, centros teológicos, enseñanza universitaria, colegios mayores, obras sociales y publicaciones, principalmente. Realizamos la misión evangelizadora como servicio a la Iglesia y a la sociedad, buscando el bien de cada persona, el respeto de su dignidad y favoreciendo su pleno desarrollo humano y cristiano. Fomentamos en nuestras obras valores agustinianos como la interioridad, la búsqueda de la verdad, la comunión, la fraternidad, la amistad, la libertad y la paz. Estos son valores profundamente cristianos que nos abren al encuentro con Dios y con los hermanos y nos permiten fomentar la convivencia, el respeto y el encuentro con otras muchas personas en nuestra vida. Los agustinos españoles nos hemos caracterizado por tener un gran espíritu misionero. Poco después del descubrimiento de América estábamos presentes en diversos lugares de este continente y algunos años más tarde en Filipinas. Actualmente nuestra Provincia agustiniana está presente en doce naciones fuera de la Península Ibérica, a través de seis vicariatos y dos delegaciones. La mayor presencia misionera se encuentra en naciones de América, pero también estamos en África y en Asia. La Orden de San Agustín y nuestra Provincia viven y expresan el carácter universal de la Iglesia. La fraternidad agustiniana tiene sentido de universalidad que trasciende localismos y nacionalismos. Esta realidad nos lleva a valorar las culturas como lugares donde se hace presente y se realiza la llamada universal de Dios a formar parte de su Pueblo. Caminar en esta dinámica exige de nosotros una mentalidad abierta que nos permita conocer las realidades culturales donde realizamos la misión para crecer como Iglesia sinodal misionera y caminar juntos bajo el impulso del Espíritu Santo. Nuestra presencia en diversas culturas favorece la existencia de comunidades donde conviven personas que proceden de diversas naciones y continentes, mostrando la riqueza de la convivencia y del entendimiento fraterno. El espíritu misionero propio del papa León XIV es algo que caracteriza a la Orden de San Agustín. Para los agustinos, la visita del papa León XIV es una invitación a vivir con mayor profundidad los rasgos de nuestra espiritualidad y a trabajar con ilusión renovada en la misión evangelizadora; es una llamada a cultivar la interioridad y a buscar incansablemente a Dios como fuente de verdad, de sentido y de plenitud; es una invitación a vivir la comunión fraterna en el seno de nuestras comunidades y a vivirla también con todos los cristianos que están junto a nosotros; es una llamada a compartir la misión evangelizadora en nuestras obras apostólicas y en otras tareas eclesiales compartidas con sacerdotes, religiosos y laicos. Es una invitación a renovar el espíritu misionero que caracteriza a la Orden y a mostrar la riqueza de la convivencia entre personas de distintas culturas como signo de comunión. El Santo Padre nos invita a todos a buscar la paz y a trabajar por ella. Nos llama a buscar una paz que no consiste solo en el importante trabajo que se realiza para evitar los conflictos o las guerras. Es una llamada a promover la paz en todos los ámbitos de la vida comenzando por nuestro lenguaje y por nuestra forma de mirar y de escuchar al otro: «La paz comienza por cada uno de nosotros, por el modo en el que miramos a los demás, escuchamos a los demás, hablamos de los demás; y, en este sentido, el modo en que comunicamos tiene una importancia fundamental» ('Magnifica Humanitas', 214). El papa realiza una llamada a tender puentes de entendimiento y de diálogo entre los hombres que parten del respeto mutuo y del reconocimiento de la dignidad de todas las personas. Sus palabras nos mueven a reflexionar sobre nuestras actitudes y sobre la forma de relacionarnos con las personas de nuestra familia, de nuestro trabajo y de nuestro entorno social. En la encíclica 'Magnifica Humanitas' señala el Papa la importancia de construir la civilización del amor recordándonos que todos podemos contribuir a ella y no estamos exentos de responsabilidad, pues esta nace de pequeños gestos y fidelidades de la vida cotidiana. Nos invita a construir la paz en la justicia y a relanzar el diálogo (cf. 212-213). San Agustín nos recuerda que el amor es el centro de nuestra vida cristiana y lo más valioso de la persona. Dice «mi peso es mi amor» que me mueve hacia donde voy (Conf. 13, 9, 10). El amor de Dios transforma mi persona, me dirige hacia él y se hace realidad en el amor al hermano. Trabajar por la civilización del amor nos mueve a salir del egoísmo y preocuparnos siempre por el bien del otro. La visita del papa León es un motivo de júbilo para los agustinos y, al mismo tiempo, es una gran responsabilidad. Nos mueve a ofrecer una respuesta generosa, uniendo la vida de nuestra espiritualidad a la tarea evangelizadora al servicio de la Iglesia y de la sociedad. Para ofrecer esta respuesta necesitamos vivir la unión con Cristo y la pasión por transmitir el Evangelio que brota de su llamada. La presencia del Papa León XIV en España es una ocasión para todos los cristianos, y también para los agustinos, de alzar la mirada, de incrementar nuestra unión con Dios y con los hermanos y de ofrecer una respuesta cristiana más plena de fe y de servicio.
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