Ultima Hora Mallorca
La guerra de la OTAN contra Rusia podría haber acabado en abril de 2022 si Boris Johnson no hubiera impedido la firma de un acuerdo de paz. Desde entonces asistimos a un escenario dantesco para la población ucraniana, reclutada a la fuerza para ir al frente, incluidos ancianos, mutilados o discapacitados, mientras los hijos de los oligarcas se pasean por países europeos sin que nadie les moleste. La guerra de Ucrania es un gran negocio. El dinero público que los Estados aportan en forma de armas acaba en las empresas de armamento privadas de Europa y EEUU. Otra parte se canaliza a través de la oligarquía ucraniana, una de las más corruptas del mundo, y va a parar a bancos, inmobiliarias o tiendas de lujo de Occidente. La justificación de que Rusia quiere invadirnos ya no cuela.
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