Collector
Cuba, del éxito al miedo | Collector
Cuba, del éxito al miedo
Ultima Hora Mallorca

Cuba, del éxito al miedo

En mayo de 1990, con la inauguración del Sol Palmeras en Varadero, se inició una larga relación entre el régimen castrista, presidido en dicho año por el comandante Fidel Castro, y las cadenas hoteleras mallorquinas. Han sido más de 25 años de éxitos y en el último ejercicio económico de saber aguantar pese a la caída del turismo extranjero,    la falta de todo    tipo de productos y batallar ante una proliferación de apagones eléctricos que han sumido a la La Habana en una ciudad fantasmagórica. La incursión de Meliá, gracias a la visión de Gabriel Escarrer Juliá y su amistad con Fidel Castro, supuso con el paso del tiempo un auténtico desembarco hotelero mallorquín y consolidando, con ello, el proceso de internacionalización en el Caribe. Si Bávaro y Punta Cana fueron la punta de lanza en esto proceso en la República Dominicana, Cuba fue una gran apuesta hotelera por ser un destino vacaciona virgen en todo y con una gran potencialidad por los recursos naturales que imperaban en los años 90. Meliá abrió el camino a Iberostar, Riu, Grupo Piñero, Barceló, Blau Hoteles, Valentín Hoteles, Roc Hoteles y empresas familiares turísticas de Balears en la cadena de valor turística de Cuba. Salvo Riu y Piñero, que optaron por salir por no comulgar con el régimen de explotación hotelero que imponía el Gobierno castrista, el resto ha mantenido sus activos con acuerdos con las empresas turísticas bajó mandado militar, entre ellas Gaviota, Gran Caribe y Cubanacan. Durante 25 años todo fue miel sobre hojuetas, con rentabilidades y beneficios por encima de la media, hasta que llegó Donald Trump a la Casa Blanca. Ahora todo es diferente, más aún con la actuación de USA en Venezuela y con el espíritu del derecho internacional por los suelos. El Gobierno castrista ha echado mano de todas las herramientas para salir adelante, entre ellas alquilar hoteles a las empresas mallorquinas y retirar divisas por falta de fondos.    Con la falta de todo tipo productos de alimentación y combustible, la situación se ha vuelto insostenible desde 2025. Ahora, bajo la amenaza de Washington de poner en la lista negra con sanciones a las hoteleras con relaciones con el consorcio militar Gaesa, caso de Gaviota, Cubanacan, Gran Caribe e Isla Azul, la situación ha dado un vuelco. El objetivo de Trump es dejar la puerta abierta a las cadenas hoteleras    estadounidenses en Cuba y no respetar los derechos adquiridos por las cadenas hoteleras mallorquinas. La ley Helms-Burton se queda corta con lo que quiere la Casa Blanca. Toca irse, no hablar ni criticar y esperar acontecimientos. No va a ser nada fácil.

Go to News Site