El Periódico Extremadura
"De verdad, no queremos que se conozca y venga más gente, gracias". El hombre tiene unos 30 años largos, la piel curtida por el sol y luce una camiseta raída y varios tatuajes en los brazos. Está departiendo en francés con otro amigo subido en una de las cuatro caravanas y furgonetas camperizadas desperdigadas en un apartado encinar de los alrededores de Noez (1.058 habitantes), en la ribera del Tajo de Toledo. Todos los habitantes de este asentamiento temporal, por donde corretean varios perros, tienen estética parecida, ravera. Parecen personajes de 'Syrat'. Se llaman a sí mismos "nómadas", pero cuando viajan, algunos en furgonetas de apariencia casi militar, capaces de atrochar por cualquier pedregal, no van en busca de festivales de música como en la película de Óliver Laxe, sino de opio. El peligroso opio.
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