La Opinión de Murcia
La inauguración esta semana pasada de la Casa Museo de Isaac Peral me da pie para recordar su breve estancia en nuestra ciudad durante su infancia, la figura de su primer maestro y algunos de sus compañeros de clase. Poco imaginaría el insigne inventor que la persona que le enseñó sus primeras letras, Luis Briz y Bartolomé, iba a recordar a su antiguo pupilo nada más finalizar con éxito las pruebas de navegación de su sumergible en 1890.
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