ABC
En torno 1.200.000 personas se han congregado este domingo desde primera hora de mañana frente al Ayuntamiento de Madrid, en la Plaza de Cibeles, en el que probablemente haya sido el mayor Corpus Christi de la historia de la ciudad, presidido por el Papa León XIV . Durante la Homilía, el Pontífice ha promulgado entre los fieles, entre otras muchas proclamas, que «nadie puede arrodillarse ante el señor y despreciar al hermano», además de reivindicar la presencia pública de la fe católica: «No es una supervivencia folclórica», «que la religiosidad que desde hace siglos anima este país no sea un museo del pasado que visitar«, ha pedido. Acto seguido, han tenido lugar la oración de los fieles, ese momento de la Santa Misa en que la comunidad presenta sus súplicas por las necesidades de la Iglesia Católica, el mundo o las personas enfermas y necesitadas. Cinco han sido los ruegos de los leales a la Iglesia Católica con motivo de la visita oficial del Papa a España, que este domingo afronta su segunda jornada en nuestro país tras la recepción oficial del sábado en el Palacio Real y la visita a un centro para personas sin hogar de Caritas en el madrileño y humilde barrio de Lucero, donde pudo conocer de primera mano testimonios de superación y supervivencia de gente inmigrante en nuestro país. «Por la unidad de todos los creyentes en Cristo, para que llegue pronto el día en que todos los cristianos puedan participar del único pan»; «por el Papa León, para que gobierne la Iglesia del Dios vivo con la sabiduría del Espíritu y la firmeza de la fe apostólica»; «por el don de la paz, para que el amor de Dios, que llena la tierra, encuentre respuesta en la convivencia fraterna de todos los pueblos»; «por cuantos sufren en el cuerpo o en el espíritu, para que, sostenidos por nuestra oración, experimenten la cercanía de Dios y sean confortados por nuestra ayuda fraterna»; «por nuestra asamblea litúrgica, para que, alimentada en la mesa pascual, dé un claro testimonio de la vida cristiana», han pedido los fieles. «Oh, Dios, siempre fiel a tus promesas, escucha nuestras plegarias y, fortalecidos por el sacramento de tu amor, haz que caminemos por las sendas del mundo anunciando el Evangelio de la salvación, hasta que alcancemos el banquete del cielo», les ha secundado el Santo Padre, quien, tras la eucaristía, encabezará una procesión por los alrededores de la Plaza Cibeles hasta la iglesia de San José, situada en la calle Alcalá. Durante el recorrido, León XIV portará una custodia elaborada en 1943 por los Talleres de Arte Granda.
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