COPE
El psicólogo Ramón Soto ha destacado la importancia capital del sueño, un proceso que va mucho más allá del simple descanso. Según el experto, existe una escasa cultura sobre el sueño y se ha tendido a restarle valor frente al trabajo, a pesar de que es una función vital: "El sueño es imprescindible para vivir", afirma Soto, subrayando que si no se duerme de manera adecuada, al día siguiente el cuerpo sufre un "grave deterioro". Una de las funciones más desconocidas del sueño es la de limpieza cerebral. Soto lo compara con el personal que ordena una oficina por la noche: "Cuando nosotros dormimos profundamente, se produce la acumulación de toxinas y de residuos del metabolismo del cerebro que no se ha limpiado". Explica que las células gliales se encogen hasta un 60% para permitir que el líquido cerebroquídeo limpie los residuos acumulados. Este proceso es fundamental para el aprendizaje. Soto advierte que sacrificar horas de sueño por estudiar, como hacen algunos alumnos para la PAU, es contraproducente: "Cuando tú no duermes adecuadamente, todo lo que has vivido, trabajado y estudiado durante el día desaparece", sentencia el psicólogo, en una charla que mantuvo en "Herrera en COPE en Cantabria". El descanso nocturno no es un bloque uniforme, sino que se organiza en ciclos de sueño de unos 90 minutos. Durante cada ciclo, el cerebro transita por distintas fases hasta alcanzar el sueño profundo o REM, una etapa paradójica donde la actividad cerebral es igual o mayor que en la vigilia. Sin embargo, hay personas que no consiguen llegar a esta fase crucial. En la fase REM se integran los recuerdos y, gracias a una "ausencia absoluta de noradrenalina", se procesan las vivencias sin su carga emocional negativa, lo que Soto describe como "una especie como de terapia". El experto menciona que experimentos con perros a los que se les impedía llegar a esta fase mostraron "signos de lo que llamaríamos locura". El estrés y la ansiedad son grandes disruptores del sueño, ya que suelen atacar en los microdespertares que se producen entre ciclos, impidiendo volver a conciliar el descanso: "A las 4:00 de la mañana, preocupándote de cosas que no puedes solucionar, te acaban de jorobar el sueño", comenta Soto. A estas preocupaciones se suman los hábitos modernos. Según el psicólogo, "somos el único animal que en su proceso de desarrollo hemos conseguido cargarnos el sueño". El uso de pantallas por la noche es especialmente dañino, ya que la luz engaña al cerebro, inhibe la producción de melatonina y nos mantiene despiertos: "Las pantallas están jorobando nuestro sueño", concluye. Finalmente, Ramón Soto enumera las señales de alerta que indican la necesidad de buscar ayuda profesional: estar siempre cansado, la somnolencia diurna, las dificultades para concentrarse y el mal humor. "Dormir es imprescindible para la vida", reitera el experto.
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