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¿Y si las 'amantes' medievales no eran una pareja heterosexual? El ADN acaba de cambiar la historia | Collector
¿Y si las 'amantes' medievales no eran una pareja heterosexual? El ADN acaba de cambiar la historia
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¿Y si las 'amantes' medievales no eran una pareja heterosexual? El ADN acaba de cambiar la historia

Disposición poco corriente - El trabajo desarrollado durante varios años sacó a la luz una postura corporal singular que llevó al equipo a pensar en una inhumación simultánea Un entierro compartido junto a una catedral de Opole ha abierto una incógnita sobre dos mujeres que vivieron hace unos 800 años. El análisis genético ha confirmado que ambas fueron enterradas en la misma tumba y que no tenían parentesco cercano. La sepultura apareció junto al templo de la Exaltación de la Santa Cruz y ha situado el caso entre los hallazgos más comentados de la arqueología medieval polaca reciente. El estudio situó el caso entre los primeros confirmados El estudio, publicado en el Journal of Archaeological Science: Reports y recogido por Live Science , sitúa el hallazgo como la primera sepultura doble medieval de personas del mismo sexo confirmada mediante genética en Polonia, aunque los investigadores evitan extraer conclusiones rápidas sobre la relación entre las dos mujeres. La cuestión central no gira ya alrededor de su identidad biológica, sino sobre el motivo por el que compartieron una misma tumba en un lugar reservado a personas de posición destacada dentro de la comunidad. Las interpretaciones más inmediatas han quedado en segundo plano tras conocerse los resultados. Muchas sepulturas dobles de adultos suelen asociarse a matrimonios, aunque este caso presenta rasgos que obligan a mirar más allá de esa idea. Las mujeres fueron enterradas junto a los muros de la catedral, una ubicación reservada habitualmente a reyes o figuras relevante s de ámbito local. Además, los investigadores no encontraron señales de rituales destinados a apartar a personas consideradas peligrosas tras la muerte, una práctica documentada en otros enterramientos medievales. Las excavaciones revelaron una disposición poco corriente Las excavaciones se desarrollaron entre 2022 y 2025 en la Catedral de la Exaltación de la Santa Cruz de Opole. Allí apareció la sepultura que llamó la atención de los arqueólogos por la posición de los cuerpos. Una de las personas fue colocada boca arriba, siguiendo los ritos cristianos habituales de la época. La otra descansaba de lado y con un brazo situado bajo la cabeza de su compañera de tumba. Esa disposición llevó a pensar que ambas fueron enterradas al mismo tiempo. Captura de pantalla 2026 06 07 a las 12.11.46 Para aclarar la relación entre las dos personas, el equipo extrajo ADN de los huesos conservados en la sepultura. Después reconstruyó fragmentos del material genético mediante herramientas informáticas. Joanna Romeyer-Dherbey , investigadora posdoctoral vinculada a la Universidad de Kiel y a Yale, explicó a Live Science que “después secuenciamos estos fragmentos y utilizamos herramientas informáticas para reconstruir partes del código genético”. La científica comparó el proceso con la reconstrucción de un libro destruido en innumerables fragmentos. Los resultados descartaron un parentesco cercano y confirmaron que ambas eran mujeres. The Independent destacó que el hallazgo aporta la primera prueba genética de una sepultura doble femenina de este tipo en la Polonia medieval. Los autores del trabajo recuerdan que las posiciones de los cuerpos pueden inducir interpretaciones erróneas cuando se intenta reconstruir la relación entre las personas enterradas. Por eso consideran que la genética aporta una base más sólida para entender este caso concreto. Agata Cieślik recordó que la duda principal sigue abierta Las próximas investigaciones podrían ampliar el alcance de estas conclusiones. El equipo plantea analizar otras tumbas medievales para comprobar si situaciones parecidas aparecieron en más lugares o si el caso de Opole fue excepcional. Los trabajos arqueológicos también han recuperado monedas, joyas, restos de animales y fragmentos de cerámica, que parte de ese material sigue en estudio. Agata Cieślik señaló a Live Science que “los futuros análisis ayudarán a reconstruir mejor el paisaje histórico y la vida cotidiana de la Opole medieval”. La incógnita principal sigue sin respuesta. Cieślik explicó a Live Science que “el descubrimiento de un entierro atípico en un entorno tan singular planteó de forma natural preguntas sobre la naturaleza de la relación entre las personas enterradas juntas en una misma tumba”. La investigadora también recordó que los lazos sociales del pasado podían construirse alrededor de la religión, la convivencia o el trabajo. Ocho siglos después, esa posibilidad continúa entre las explicaciones que manejan los especialistas.

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