Cope Zaragoza
Ha sido un Corpus diferente en Oviedo. Con menos representantes de la Iglesia en Asturias; probablemente, desplazados a Madrid para vivir 'in situ' los actos del Papa en su visita a España. Ese, precisamente, ha sido el motivo por el que esta edición del Corpus Christi ha sido muy especial en la capital asturiana. No han faltado las banderas del Vaticano y el recuerdo a León XIV, tanto en la misa en la Catedral -presidida por el deán, en ausencia del Arzobispo de Oviedo- como en la posterior degustación de las fresas con nata, que suelen compartir la Iglesia y el Ayuntamiento ovetense. El deán, don Benito Gallego, ha aplaudido que "el tiempo nos ha acompañado y ha salido todo bien", con muchos niños recién comulgados participando en la celebración. Eso, a pesar de que la estructura en la que iba a ser transportada la reliquia durante la procesión falló, y tuvo que ser él, a pulso, el que portase la reliquia hasta San Isidoro: "Dicen que no hay mejor carroza para llevar una reliquia que las manos de un sacerdote, que están consagradas", ha bromeado, "pero me ha tocado a mí". Sobre los mensajes de apoyo a los migrantes que está dejando, en su visita a España, León XIV, Gallego ha destacado que "los gobiernos tienen un derecho y una obligación que es poner límites para no agravar más el problema que se tiene que arreglar; pero debemos tratar a las personas como lo que son, personas", ha zanjado. Además, ha asegurado que la ayuda a los más necesitados "es el ABC de los cristianos", "y lo estamos haciendo", ha zanjado. Don Benito ha explicado que, "en cualquier pueblo o ciudad, el último remedio es acudir a la iglesia". Ha añadido que "todo no lo podemos arreglar, pero en parte sí", y "nadie niega que tratamos a la gente, sea quien sea, con cariño y espíritu de servicio".
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