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El mercado del alquiler está tan tensionado que ha disparado una práctica cada vez más frecuente: la falsificación de documentos para conseguir un piso. Según advierte el economista José María Páez, potenciales inquilinos están presentando nóminas, contratos de trabajo e incluso declaraciones de la renta manipuladas para que los propietarios les acepten. "Esto no es un caso aislado, es una práctica cada vez más frecuente", señala Páez. La situación se agrava por la drástica caída en la oferta de alquiler, que según datos de Idealista, se ha reducido un 56% desde 2020, llevando a muchas personas a una situación de desesperación. El principal riesgo para los propietarios es que, si un inquilino con documentación falsa entra en la vivienda y posteriormente se declara vulnerable ante un juez, el proceso de desahucio puede prolongarse durante meses. Esta situación deja al dueño del inmueble en una posición de indefensión, "con documentos falsos en tu propia vivienda", explica el economista. El engaño se aprovecha de la buena fe de los arrendadores y de la urgencia por alquilar en un mercado con pocas opciones disponibles. A pesar de la sofisticación de algunas falsificaciones, José María Páez destaca que hay algo que los estafadores no pueden manipular: los códigos de verificación de los documentos oficiales. "Hay una cosa que no pueden falsificar, todos los documentos oficiales que emite la administración llevan un código de verificación", afirma. Esta herramienta digital permite a cualquier persona comprobar la autenticidad de un documento en cuestión de segundos, simplemente accediendo a la sede electrónica del organismo correspondiente. Para evitar el fraude, el experto recomienda solicitar al candidato la vida laboral con su código CA (Código de Autenticación) y verificarla en la sede de la Seguridad Social. Del mismo modo, se debe pedir la declaración de la renta con su Código Seguro de Verificación (CSV), que puede comprobarse en la sede de la Agencia Tributaria. Según Páez, la negativa de un potencial inquilino a facilitar estos códigos es una señal de alerta inequívoca: "Si se niega a darte el código, ya tienes la respuesta que necesitabas". Además de la verificación digital, Páez recuerda la importancia de consultar el fichero de inquilinos morosos para conocer el historial del candidato. También insiste en aplicar una regla fundamental en el sector inmobiliario: los ingresos netos del inquilino deben ser, como mínimo, el triple del coste del alquiler. Esta pauta ayuda a asegurar la solvencia y a minimizar los riesgos de impago. La clave, según el economista, es no fiarse de las apariencias ni de la documentación en papel, ya que, como concluye, la diferencia entre un documento falso y uno real es abismal en términos de seguridad. La facilidad para manipular ciertos documentos contrasta con la seguridad que ofrecen los sistemas de la administración. "Una nómina se falsifica en 10 minutos, un código de verificación oficial no", sentencia Páez. Por ello, la recomendación para los propietarios que se encuentran en pleno proceso de selección de un inquilino es clara: la prudencia y la comprobación exhaustiva a través de las herramientas oficiales son las mejores aliadas para no cometer un error que pueda costarles meses de problemas legales y económicos.
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