ABC
A los jóvenes que ocuparon el corazón de Madrid en la vigilia del viernes y al millón de personas que participaron en la misa de Cibeles, el Papa les recordó una verdad sencilla: las raíces cristianas de nuestra nación no pertenecen al pasado, sino que alimentan y vivifican el presente. El Papa ha insistido en que la fe que ha modelado durante siglos la historia de España no puede convertirse en «un museo del pasado», sino que debe ser una fuente viva para construir el bien común. Sus palabras han resonado con fuerza en un país cuya identidad cultural, artística y social resulta incomprensible sin la huella del cristianismo, pero que, lamentablemente, los cristianos hemos sustituido en ocasiones por ideologías... Ver Más
Go to News Site