Cope Zaragoza
Con la llegada del verano, miles de castellanos y leoneses buscan refugio del calor en los ríos, embalses y lagos de la comunidad. La Junta de Castilla y León ha publicado el censo oficial con 32 zonas de baño autorizadas para esta temporada, que estarán bajo estrictos controles sanitarios entre el 15 de junio y el 15 de septiembre. Sin embargo, muchas personas optan por refrescarse en lugares no controlados, un riesgo que en ocasiones termina en accidentes graves e incluso ahogamientos, como el ocurrido recientemente en la provincia de Palencia, donde fallecieron dos mujeres. Ante esta situación, Irene Cortés, directora de la Agencia de Protección Civil y Emergencias de Castilla y León, ha advertido sobre el incremento de accidentes en entornos acuáticos durante la época estival. Por ello, el Grupo de Rescate y Salvamento de la Junta intensifica su preparación y coordina una media de 40 rescates en lagos, embalses y ríos durante el verano. Irene Cortés ha alertado sobre la falsa sensación de seguridad que transmiten las aguas tranquilas. Según ha explicado, la calma aparente "no te hace percibir ni la profundidad ni los elementos, como piedras, rocas o incluso elementos sumergidos que pueda haber". Uno de los mayores peligros, ha subrayado la directora, son las corrientes subterráneas en los entornos fluviales. "Las corrientes subterráneas son las que te hacen perder el control en la actividad del nado y te hacen, bueno, pues incluso en muchas ocasiones ir hacia abajo", ha afirmado. Este es el primer momento de angustia, cuando se pierde el control del propio cuerpo. Desde que existen registros, la agencia ha contabilizado un total de 10 fallecidos entre intentos autolíticos y ahogamientos en ríos y embalses de la región. Entre las víctimas mortales de esta temporada se cuentan dos fallecidos en la provincia de Valladolid, uno en el embalse del Burguillo, un menor de 14 años el año pasado, y un joven de 20 años en el río Águeda (Ciudad Rodrigo), a los que se suman las dos víctimas recientes de Palencia. Cortés ha señalado que la juventud, a menudo, va unida a un exceso de confianza y una falta de precaución. "La confianza en las propias capacidades nos hace a veces descuidados", ha lamentado. Esto provoca que incluso personas que saben nadar perfectamente puedan sufrir un accidente. Entre las imprudencias más comunes se encuentran tirarse al agua tras haber estado expuesto al sol durante horas, lo que puede producir un golpe de temperatura y un desmayo, o lanzarse de cabeza sin comprobar el fondo, lo que puede provocar lesiones graves de cuello. Para evitar más tragedias, la Agencia de Protección Civil ha lanzado una serie de recomendaciones clave. La principal es vigilar a los menores en todo momento y no dejarlos nunca solos cerca de una masa de agua, así como bañarse únicamente en las zonas de agua habilitadas para ello. También se debe tener precaución en zonas donde no se vea el fondo por la posible acumulación de rocas o lodos y evitar la entrada brusca en el agua, sobre todo después de haber comido o de una exposición prolongada al sol. Además, es aconsejable no lanzarse al agua de cabeza. Finalmente, se pide extremar las precauciones con objetos hinchables, ya que son ligeros y pueden ser arrastrados fácilmente por las corrientes. Según Cortés, si se tienen en cuenta estas pautas, "evitamos, prácticamente, el 80% de estos desgraciados incidentes".
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