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La odisea del Edificio Roma de León: de un helipuerto fantasma a una estafa inmobiliaria | Collector
La odisea del Edificio Roma de León: de un helipuerto fantasma a una estafa inmobiliaria
Cope Zaragoza

La odisea del Edificio Roma de León: de un helipuerto fantasma a una estafa inmobiliaria

El Edificio Roma, uno de los inmuebles más céntricos de León, esconde una historia tan larga como peculiar. Su construcción, que no comenzó hasta 1977, se demoró durante décadas por el empecinamiento de su propietario. Así lo ha relatado Pepe Álvarez Guerra en el programa 'Mediodía en COPE León', desgranando una crónica que abarca desde la posguerra hasta la actualidad. La historia arranca en los años 40, cuando un decreto franquista obligaba a edificar los solares en un plazo de cinco años. Sin embargo, el propietario del terreno, Manuel Pablos, se las ingenió para mantenerlo vacío durante décadas. Según Álvarez Guerra, Pablos "hizo todo tipo de argucias para que no le obligaran". Una de las tácticas más llamativas fue presentar un proyecto con un helipuerto en la cubierta, lo que obligó a solicitar permisos especiales a Aviación Civil y alargó el proceso durante años. Mientras tanto, el solar se convirtió en un punto de encuentro social, acogiendo concursos hípicos, exposiciones y el famoso circo de los Hermanos Tonetti. Los intentos de compra del solar también resultaron infructuosos. En una ocasión, tras varias conversaciones con un inversor interesado en instalar los 'Almacenes SEPU', Pablos le espetó al comprador: "sedúzcame". La respuesta fue suficiente para que el hombre de negocios desistiera y se marchara. Finalmente, Pablos decidió emprender él mismo la construcción. El arquitecto Jesús Arroyo fue el primero en recibir el encargo, pero renunció al poco tiempo. Según contó el propio Álvarez Guerra, Arroyo le confesó: "con este señor de propietario y constructor, yo no quiero saber nada". La historia de Manolo Pablos se complicó todavía más cuando se vio envuelto en una estafa inmobiliaria junto a Ramón Rodríguez Vázquez, por la que ambos terminaron con demandas y Pablos en la cárcel. Curiosamente, durante su estancia en prisión, se hizo abogado. El edificio, proyectado inicialmente como un bloque de oficinas por el arquitecto Manolo Vieites, quedó paralizado y embargado. En esa época, Pablos llegó a vivir en una tienda de campaña en la primera planta para vigilar la estructura. Mientras, en el edificio vacío se instaló la conocida discoteca La Mandrágora. El desenlace llegó cuando la Seguridad Social embargó definitivamente el inmueble y lo vendió a una empresa catalana. El arquitecto José Ángel Lébana fue el encargado de transformar por completo el proyecto original en un edificio de viviendas, una obra que requirió desmontar toda la fachada y romper forjados para crear patios interiores.

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