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En la Segunda Guerra Mundial, seis soldados podían transportar a mano las piezas de un puente Bailey y levantar un paso para tanques en cuestión de horas . Ocho décadas después, el verdadero desafío ya no es construir el puente: es conseguir que sobreviva el tiempo suficiente para entrar en servicio. Los cruces de río son una pesadilla. Cruzar un río siempre ha sido una de las operaciones más delicadas para cualquier ejército. Los puntos de paso son previsibles, los vehículos deben concentrarse en un espacio reducido y los ingenieros necesitan tiempo para desplegar puentes o pontones. En Ucrania, sin embargo, el problema ha adquirido una nueva dimensión . Los drones vigilan constantemente carreteras, accesos y orillas, detectando cualquier preparación para un cruce mucho antes de que este se produzca. Eso significa que las fuerzas que intentan atravesar un río pueden ser atacadas incluso antes de llegar al agua . Lo que durante décadas fue una compleja operación de ingeniería se ha transformado en una carrera contrarreloj bajo vigilancia permanente. Un problema desde el inicio de la guerra. Las dificultades rusas para cruzar ríos no son nuevas . Uno de los episodios más recordados ocurrió en mayo de 2022, cuando una agrupación táctica rusa fue prácticamente destruida durante un intento de cruzar el Siverski Donets. Más de tres años después, el problema sigue sin resolverse. Recordaban en Forbes que, incluso obstáculos relativamente modestos como el río Vovcha pueden frenar operaciones enteras porque el desafío ya no consiste únicamente en superar el agua, sino en sobrevivir al proceso de despliegue. Cada puente, cada pontón y cada vehículo de ingeniería se convierte automáticamente en un objetivo prioritario para los drones, la artillería y otros sistemas de ataque de precisión ucranianos. El extraño “Frankenstein”. Así ha tenido lugar una escena que ha quedado grabado en vídeo por parte de las fuerzas ucranianas. Ocurrió cuando apareció uno de los vehículos más peculiares vistos en la guerra. Una unidad rusa construyó un sistema improvisado utilizando chasis de camiones militares, probablemente Ural o KamAZ, transformados en una especie de pontón articulado. La estructura estaba formada por una sección motriz y un gran remolque adaptado, creando un conjunto lo bastante largo como para salvar tramos estrechos del río. Su aspecto era tan rudimentario y extraño que los observadores ucranianos lo compararon con una creación salida de una película de Mad Max y lo bautizaron como un “Frankenstein” de cuatro ruedas. Más que una curiosidad visual, el vehículo reflejaba la necesidad de encontrar soluciones alternativas a un problema para el que los medios convencionales parecen cada vez menos eficaces. Una misión observada de principio a fin. Las imágenes difundidas por la unidad ucraniana Wolfhound muestran el recorrido completo del vehículo hacia su objetivo. El conjunto avanzaba a gran velocidad por Vovchansk en un intento evidente de reducir el tiempo de exposición a posibles ataques. Durante el trayecto el remolque llegó a salirse repetidamente de la carretera, derribó un poste eléctrico y activó varias minas sin quedar inutilizado. Aun así consiguió alcanzar la orilla del río. Sin embargo, la vigilancia aérea ucraniana había seguido todos sus movimientos. Cuando los soldados comenzaron a desplegar el sistema y la sección delantera inició la entrada en el agua, varios drones de ataque destruyeron el vehículo antes de que pudiera completar su misión. Un problema más profundo. Lo más llamativo del episodio es que Rusia dispone de equipos especializados capaces de realizar este tipo de operaciones. Sistemas como los puentes lanzables MTU-72 o los pontones PMP fueron diseñados precisamente para permitir el paso de tropas y blindados a través de ríos mucho más grandes que el Vovcha. Que una unidad recurriera a una solución tan improvisada sugiere que esos medios no estaban disponibles en ese sector o que las pérdidas acumuladas durante la guerra han reducido su presencia en primera línea. También refleja una realidad industrial: la prioridad actual está en producir tanques, vehículos blindados, drones, municiones y artillería, mientras que los equipos de ingeniería reciben mucha menos atención y reposición. En Xataka Rusia blindó sus rutas logísticas contra drones. Ucrania ha respondido atacando algo mucho más vulnerable: el asfalto En Xataka Rusia blindó sus rutas logísticas contra drones. Ucrania ha respondido atacando algo mucho más vulnerable: el asfalto La guerra moderna obliga a reinventar todo. El “Frankenstein” de Vovchansk encaja en una tendencia cada vez más visible dentro del ejército ruso. Durante los últimos años han aparecido blindados protegidos con jaulas antidrón , vehículos cubiertos con redes , robots modificados para nuevas funciones y todo tipo de adaptaciones realizadas directamente por las unidades de combate. La velocidad con la que evolucionan las amenazas supera a menudo la capacidad de los ejércitos para desarrollar y distribuir nuevas soluciones. Aunque el pontón improvisado terminó destruido, su existencia resulta reveladora. Demuestra hasta qué punto los drones han alterado una tarea militar tan básica como cruzar un río y cómo los soldados intentan llenar con ingenio, piezas recicladas y soluciones de emergencia el vacío existente entre las necesidades del campo de batalla y la capacidad de la maquinaria militar para responder a ellas. Imagen | X En Xataka | El enemigo de Rusia en Ucrania es básicamente una IA. Así que está pintando a sus tanques de color CAPTCHA En Xataka | Miles de ancianos ucranianos están aislados en el frente. Un ejército de drones está acudiendo en su rescate - La noticia Ucrania ha convertido los puentes militares en objetivos imposibles. Rusia acaba de responder con un Frankenstein sobre ruedas fue publicada originalmente en Xataka por Miguel Jorge .
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