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La rocambolesca historia del Edificio Roma de León: un helipuerto, circos y un dueño que acabó en la cárcel | Collector
La rocambolesca historia del Edificio Roma de León: un helipuerto, circos y un dueño que acabó en la cárcel
Cope Zaragoza

La rocambolesca historia del Edificio Roma de León: un helipuerto, circos y un dueño que acabó en la cárcel

La historia del Edificio Roma de León, calificado como el 'edificio interminable' por el colaborador de 'Mediodía en COPE León', Pepe Álvarez Guerra, es un relato que se extiende por décadas. Aunque su construcción no comenzó hasta 1977, sus orígenes se remontan a los primeros años de la posguerra, en un momento de gran déficit de vivienda en España. El solar, ubicado en el mismísimo centro de la capital leonesa, permaneció vacío durante años, desafiando un decreto de la época que obligaba a edificar en un plazo de cinco años. El protagonista de esta historia es el propietario del solar, Manuel Pablos, un hombre con capacidad económica que, sin embargo, se empecinó en no construir. Para evitar la edificación obligatoria, recurrió a todo tipo de argucias legales y administrativas. Una de las más llamativas fue la presentación de un proyecto que incluía un helipuerto en la cubierta, una idea tan extravagante para la época que logró paralizar el proceso durante años al requerir permisos especiales de Aviación Civil. Mientras tanto, el solar se convirtió en un espacio multiusos en el corazón de León. Según ha relatado Álvarez Guerra, el terreno acogió concursos hípicos, exposiciones de materiales y fue la parada anual de circos como el de los hermanos Tonetti o el Circo Americano. "Yo recuerdo el circo de los Tonetti puesto allí, las 11 de la noche a todo gas con los hermanos Tonetti haciendo chistes de la cultural y que aquello no se construía", ha comentado. Con el tiempo, surgieron intentos de compra, como el de la cadena Almacenes SEPU. Tras varias conversaciones infructuosas, el comprador preguntó directamente a Pablos qué es lo que quería. La respuesta del propietario fue tan desconcertante como reveladora de su personalidad: "Sedúzcame". La anécdota, contada en el programa de Esther Peñalba Aller, terminó con el comprador abandonando la negociación. La reputación de Pablos era tal que el arquitecto Jesús Arroyo, a quien se le encargó inicialmente el proyecto, renunció afirmando: "Con este señor de propietario y constructor, yo no quiero saber nada". Finalmente, fue el propio Pablos quien decidió empezar la obra, pero su carácter conflictivo y sus problemas de pago llevaron el proyecto al desastre. La historia de Manuel Pablos se tornó aún más oscura. Calificado como un "trapacero" por Álvarez Guerra, terminó en la cárcel por una demanda por estafa relacionada con la venta de los mismos pisos a múltiples compradores junto a su socio Ramón Rodríguez Vázquez. Curiosamente, durante su estancia en prisión, se hizo abogado. Con el edificio a medio construir, embargado y parado, Pablos llegó a vivir en una tienda de campaña en la primera planta durante los veranos para vigilar la estructura. En ese mismo periodo, en el edificio vacío se instaló la discoteca La Mandrágora. Finalmente, el inmueble fue embargado por la Seguridad Social y adquirido por una empresa catalana. El proyecto original de oficinas, diseñado por Manolo Vieitez, fue completamente transformado en viviendas por el arquitecto José Ángel Liébana. Esta "obra del copón", como la ha descrito Álvarez Guerra, implicó desmontar toda la fachada y romper forjados para crear patios interiores, dando lugar al edificio que se conoce hoy en día.

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