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La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ha elegido la Universidad de Granada (UGR) como sede para la renovación de su Comité Científico, un órgano clave para la protección de la salud pública. El encuentro, que coincide con el 25 aniversario de la agencia, ha servido para poner en común los últimos avances científicos y para presentar informes de gran relevancia social sobre nutrición, menopausia y el impacto del cambio climático en la alimentación. La elección de la UGR no es casual. La institución es reconocida como líder en investigación y docencia en Ciencia y Tecnología de Alimentos y en Nutrición. Muchos de sus docentes figuran en el prestigioso ranking de Stanford como los más citados, y sus carreras del área se posicionan entre las mejores de España y Andalucía, consolidando a Granada como un polo de conocimiento en seguridad alimentaria. Ana López Santa Cruz, directora ejecutiva de la agencia, ha destacado la labor fundamental del comité, formado por 20 científicos de reconocido prestigio. En Granada se ha formalizado la despedida de diez de sus miembros y la bienvenida de los nuevos integrantes. La directora ha subrayado que AESAN es una pieza clave para garantizar la seguridad de los alimentos. "Somos los responsables de que los alimentos que están en nuestras casas, en el mercado, en los restaurantes, sean los más seguros del mundo", ha afirmado. Este comité se reúne habitualmente en su sede de Madrid, pero celebra encuentros puntuales en otras ciudades para acercar la ciencia a la ciudadanía. Antonio Valero, vicepresidente del comité, ha resaltado la responsabilidad de transmitir a la opinión pública la importancia de los informes que publican, ya que mucha legislación nacional y europea se basa en ellos. Durante la jornada se han presentado varios informes. Uno de los más esperados es el relativo a la situación nutricional de la mujer en la menopausia, un tema de gran demanda por parte de profesionales sanitarios. Concepción Aguilera, catedrática de la UGR, ha explicado que el informe pone de manifiesto la importancia de atender las necesidades nutricionales en esta etapa para prevenir la sarcopenia y la osteoporosis. La principal conclusión del estudio es clara. "Con una buena dieta mediterránea y un patrón de ejercicio físico, en principio, no sería necesario ninguna complementación nutricional", ha señalado Aguilera. Ha añadido que, aunque se está trabajando en un futuro informe sobre complementos y especies botánicas, por ahora la evidencia científica respalda un estilo de vida saludable como principal herramienta. El cambio climático ha sido otro de los ejes centrales. Araceli Díaz Perales, catedrática de la Universidad Politécnica de Madrid, ha abordado su relación con el incremento de las alergias alimentarias. Según ha explicado, aunque la relación no es directa, el cambio climático afecta a la producción agrícola con factores como la sequía o el aumento de temperaturas, lo que "favorece al incremento de la producción de alérgenos dentro de los alimentos". Además, se han tratado otros informes sobre la prevención de toxinfecciones en comidas preparadas, como el riesgo de transmisión de salmonela, y se prevé la aprobación de un nuevo estudio sobre la presencia de mercurio en el pescado. La celebración de este evento y de la reunión de la Red Europea de Riesgos Emergentes en la misma semana consolida a Granada como capital de la investigación en seguridad alimentaria.
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