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La "chispa" del Papa León XIV que enciende la fe de 500 cántabros en Madrid: "Como la mañana de Reyes..." | Collector
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La "chispa" del Papa León XIV que enciende la fe de 500 cántabros en Madrid: "Como la mañana de Reyes..."

La visita del Papa León XIV a Madrid ha supuesto una experiencia inolvidable para los 500 cántabros que se han desplazado para ver al Pontífice. Varios autobuses partieron de la región el sábado a primera hora, muchos de ellos repletos de jóvenes que ya se encuentran de vuelta, con la emoción de haber vivido un momento de esperanza y comunidad. Entre los peregrinos se encontraba Juanma Ortega, coordinador del Consejo Pastoral Arciprestal Santos Mártires, que ha compartido el viaje con su hijo Rodrigo, de 13 años. Para Ortega, ha sido una "experiencia inolvidable y casi inenarrable", especialmente por ser la primera peregrinación de su hijo para conocer al Papa. Juanma Ortega ha relatado el que, para él, fue el momento más emocionante del fin de semana: "En el momento de la misa de ayer domingo, cuando llegaba el Papa, paró a bendecir a un niño cerca, y a los pequeños que llevábamos en el grupo justo les coincidió al lado y les saludó con la mano", explica. La cara de ilusión de los niños fue, según sus palabras, "como la mañana de Reyes...". Durante la vigilia de jóvenes, el Papa León XIV lanzó un mensaje que caló especialmente hondo en los peregrinos cántabros. El Pontífice les animó a "tener chispa", unas palabras que, según Ortega, los más pequeños se han "agarrado" y han convertido en el lema del viaje. El ambiente vivido en Madrid ha estado marcado por la "fe y la humanidad", según describe Ortega. A pesar de las colas, a veces "tediosas", reinaba el buen ambiente y la conversación con peregrinos de otros lugares como Asturias, Sevilla o Portugal, creando un sentimiento de "gran hermandad" y permitiendo a los más jóvenes conocer otras realidades de la Iglesia. Más allá de la fe, los peregrinos se llevan un mensaje de ilusión para aplicar en su vida cotidiana. Un ejemplo fue el de su hijo Rodrigo, que cedió su sitio a una señora con muletas. Para Ortega, la experiencia ha servido para que los jóvenes se sientan "reforzados en sus ideas e ilusiones" y para generar lazos de "amistad y relación" entre los propios cántabros. Ortega, que no había vivido un encuentro similar con otro pontífice, asegura no arrepentirse de un viaje que no se planteaba al 100%: "Al final, los hijos a veces enseñan a los padres", afirma. Por ello, recomienda a todo el mundo vivir una experiencia así para traer de vuelta el "sentido de comunidad" y trasladarlo a las parroquias y al círculo más cercano: "Al bajar del autobús, yo lo primero que hice fue recomendarles a todo el mundo que, si tienen oportunidad, vivan un hecho como este".

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