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El sacerdote dominico Fray Marcos, ha analizado el impacto del discurso del Pontífice en el Congreso de los Diputados. El fraile, de origen venezolano, ha destacado tres palabras clave del mensaje del Papa: esperanza, humanidad y encuentro. Para él, esta visita está siendo una profunda experiencia personal tras siete años en España. Fray Marcos ha confesado que el mensaje del Papa le ha llegado profundamente, sobre todo por su insistencia en la esperanza. "El papa nos ha inyectado grandísimo de esperanza y de confianza", ha afirmado, contraponiéndolo al pesimismo que algunas personas le transmitieron a su llegada a España. "Yo nunca me resigné, yo dije, no acepto esto de que no hay esperanza", ha añadido, explicando que su labor siempre busca transmitir ese sentido de esperanza. El sacerdote se ha sentido especialmente honrado como dominico por la mención del Papa a sus "hermanos dominicos de hace tantos siglos, que trabajaron por la instauración del derecho internacional, de los derechos humanos y de la dignidad de la persona". Ha recordado el momento en que el Pontífice invitó a todos a mirar hacia arriba, porque "somos hijos de la luz". El fraile ha interpretado el discurso del Papa como "una gran invitación a bajar las armas, sea de cualquier ideología, a limpiar la mirada". Ha subrayado la necesidad de acercarse al otro sin estar a la defensiva y ha destacado la importancia de la formación y la información veraz para no considerar "enemigo" a quien piensa diferente. En este sentido, ha hecho un llamamiento a los políticos. "Ojalá que estos políticos, repito, no me importa del partido que sea, se haya tomado muy en serio el mensaje que es una llamada desde el cielo", ha expresado, mientras pedía para que las palabras del Papa tocaran sus corazones. Ha recordado una de las frases del Pontífice sobre el papel de la fe en la sociedad: "La fe, sobre todo en la fe en España, no pretende imponerse, pero no puede vivir reglegada, como escondida". Sobre los frutos que espera de esta visita, Fray Marcos ha sido claro: el primero es un aumento de las vocaciones. "Yo estoy esperando que vengan jóvenes y nos digan, sentí la llamada, sentí el llamado en los discursos del santo padre, sentí el llamado a ser religioso", ha manifestado con ilusión, con la esperanza de que muchos quieran unirse a los dominicos misioneros. Otro de los frutos deseados es la unidad. El sacerdote ha hecho un llamamiento a "levantar la mirada" y no dejarse "envolver por discursos fatalistas y que nos quieran dividir". Ha recordado que "Dios es compañía, no es soledad" y que la Iglesia abraza a todos, "practicantes o no tan practicantes". Para Fray Marcos, el mensaje es claro, tal y como dijo el día anterior: "Cristo salió a Madrid, y de Madrid al mundo y al cielo para decir, hay esperanza". En un tono más distendido, al ser preguntado por la presentadora Raquel Caldas sobre qué menú le prepararía al Papa para reponer fuerzas, Fray Marcos no ha dudado. Le cocinaría "una muy buena paella española con conejo y pollo" y, para la cena, "una buena arepa venezolana". Una combinación que refleja sus dos hogares y que ha cerrado su intervención con una última reflexión sobre ser "la sal de la tierra", donde cada uno es un "ingrediente importante".
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