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El neurocirujano Miguel Ángel Arráez sobre los síntomas de los tumores cerebrales: "Atención a cualquier alteración de los sentidos" | Collector
El neurocirujano Miguel Ángel Arráez sobre los síntomas de los tumores cerebrales:
Cope Zaragoza

El neurocirujano Miguel Ángel Arráez sobre los síntomas de los tumores cerebrales: "Atención a cualquier alteración de los sentidos"

En el marco del Día Internacional de los Tumores Cerebrales, que se conmemora este 8 de junio, la sociedad pone el foco en una patología de gran impacto. En la provincia de Málaga, según datos de la unidad de oncología pediátrica del hospital materno infantil, se diagnostican anualmente una media de entre 65 y 70 casos de cáncer infantil, siendo los tumores cerebrales los más frecuentes. En el Hospital Regional de Málaga, un equipo de especialistas realiza cerca de 2.000 intervenciones de neurocirugía cada año. Al frente de este equipo se encuentra el doctor Miguel Ángel Arráez, uno de los neurocirujanos más reputados a nivel nacional e internacional, quien ha atendido a COPE Málaga para ofrecer una visión experta y detallada sobre estos tumores. Para comprender esta patología, es esencial empezar por su definición. El doctor Arráez explica que un tumor cerebral es, fundamentalmente, "una lesión en la que las células, que en condiciones normales son células benignas que cumplen su función, concretamente en la zona del sistema nervioso, dentro del cerebro, o bien cubiertas del cerebro, como las meninges, en cualquier localización, empiezan a multiplicarse de forma anómala" y constituyen lo que se denomina un tumor. Esta proliferación celular descontrolada puede dar lugar a dos grandes categorías de tumores, una distinción clave para el pronóstico y el tratamiento. Como ocurre en otras partes del organismo, los tumores cerebrales pueden ser benignos o malignos. Un tumor benigno se caracteriza por ser de lento crecimiento, mientras que un tumor maligno presenta un comportamiento mucho más agresivo. Esta dualidad es fundamental, ya que determina en gran medida el enfoque terapéutico y las expectativas del paciente. La naturaleza del tumor es el primer factor que los especialistas evalúan para trazar un plan de acción personalizado y ofrecer el mejor pronóstico posible en cada caso. Al abordar los tipos más comunes que se encuentran en la práctica clínica, el doctor Arráez señala una realidad compleja. "El tumor cerebral más frecuente, desafortunadamente, es un tumor maligno, un tumor muy agresivo que se llama glioblastoma", afirma el especialista. Este tipo de tumor, el glioblastoma, no solo es el más habitual, sino que también destaca por su virulencia. Según el neurocirujano, "es un tumor que se reproduce con una extraordinaria rapidez y, de hecho, es el tumor que tiene la velocidad de crecimiento mayor dentro de todo el organismo", lo que supone un desafío mayúsculo para el equipo médico y para el paciente. Identificar las señales que pueden indicar la presencia de un tumor cerebral es crucial, aunque no siempre es sencillo. Uno de los síntomas más extendidos y que genera mayor preocupación es el dolor de cabeza. Sin embargo, el doctor Arráez llama a la calma y a la prudencia, aportando un dato estadístico revelador para evitar alarmas innecesarias. El experto subraya que, por un mero "cálculo probabilístico, menos de 1 de cada 1000 dolores de cabeza están relacionados con patología intracraneal", por lo que la inmensa mayoría de las cefaleas no tienen relación con un tumor. Más allá del dolor de cabeza, existen otros síntomas que sí deben ser considerados como señales de alerta y motivar una consulta médica. El doctor Arráez especifica que se debe "prestar atención a lo que pueda ser cualquier alteración de los órganos de los sentidos", y pone ejemplos concretos como estar "perdiendo oído o estoy perdiendo vista, o incluso estoy perdiendo el olfato", así como "otra serie de categorías neurológicas, de proceso neurológico, como pueda ser pérdida de fuerza o sensibilidad en brazos o piernas", que son manifestaciones frecuentes de un tumor cerebral subyacente. Una vez que existe una sospecha clínica basada en los síntomas del paciente, el diagnóstico definitivo se obtiene a través de la tecnología de imagen. El proceso, según detalla el doctor Arráez, se lleva a cabo mediante un "TAC craneal o, de forma más sofisticada, mediante una resonancia magnética craneal", pruebas que permiten a los especialistas visualizar el interior del cerebro, confirmar la presencia de una lesión, determinar su tamaño y su ubicación exacta, información indispensable para planificar los siguientes pasos. Comunicar un diagnóstico de tumor cerebral es uno de los momentos más delicados en la relación médico-paciente. El doctor Arráez reconoce el "efecto negativo inmediato" que estas palabras provocan. Por ello, la forma de transmitir la noticia es fundamental. "Intentamos hacerlo de la forma más afectiva posible, más empática posible, de la forma más delicada", explica. Desde su experiencia de "muchos años en la profesión", su enfoque es el de estar "abriendo siempre una puerta a la esperanza que pueden ofrecer tratamientos como la intervención quirúrgica u otros tratamientos complementarios" como la radioterapia o la quimioterapia. En este sentido, el neurocirujano lanza un mensaje de esperanza y desmitifica la gravedad asociada a este diagnóstico. "La palabra tumor cerebral, afortunadamente, no necesariamente es sinónimo de que el caso no tenga solución", asevera con contundencia. Esta afirmación se sustenta en que "algunos tumores, muchos tumores, afortunadamente, son benignos y la intervención quirúrgica, pues, puede llevarla a la curación", un hecho que cambia por completo la perspectiva del paciente y su familia. La esperanza y calidad de vida de un paciente dependen de varios factores. El primero, como es lógico, es "la naturaleza de la lesión", ya que un tumor maligno implica un pronóstico peor que uno benigno. Sin embargo, el doctor Arráez introduce una variable crucial: "la localización anatómica de la lesión", un elemento importantísimo para los cirujanos. Una lesión benigna puede no ser "fácilmente solucionable desde el punto de vista quirúrgico" si se encuentra en una zona comprometida. Lesiones en la "zona central del cerebro" presentan un acceso más difícil y, por tanto, "mayores posibilidades de que se puedan producir secuelas", lo que puede requerir intervenciones de extrema complejidad. De hecho, el doctor Arráez confirma que estas cirugías en tumores benignos pero de difícil acceso pueden ser maratonianas. La dificultad técnica puede obligar a los equipos de neurocirugía a realizar "intervenciones de 14, 15, 18 horas", pero el resultado merece la pena, ya que se trata de tumores que son "potencialmente curables", ofreciendo al paciente la posibilidad de una recuperación completa y una vida normal tras la operación. Contrariamente a la creencia popular, el tratamiento de un tumor cerebral no siempre implica pasar por el quirófano. "No necesariamente", confirma el doctor Arráez. En algunos casos, tras evaluar factores como "el tamaño, la localización, la presunción histológica de benignidad" y la evidencia de un crecimiento muy lento, se opta por una estrategia de vigilancia activa. "Esas lesiones son sometidas a observación mediante resonancia magnética periódica, pero no necesariamente a través de una intervención quirúrgica", explica el especialista. Además de la cirugía y la observación, existen otras modalidades de tratamiento muy avanzadas. El doctor Arráez destaca "determinadas formas sofisticadas de radioterapia conocidas como radiocirugía". Aclara que no se trata de una cirugía abierta, sino que reciben ese nombre "por el hecho de sustituir a la intervención quirúrgica". Estas técnicas de alta precisión pueden ser "una alternativa a la intervención quirúrgica para solucionar el problema del paciente" en casos seleccionados, ofreciendo una opción menos invasiva con excelentes resultados. Finalmente, en cuanto a los factores que pueden propiciar la aparición de estos tumores, el doctor Arráez señala que existen varias causas. "Algunos son de tipo genético", afirma, y añade que los especialistas disponen de "un listado de patologías tumorales del sistema nervioso en los que el factor genético es un factor muy determinante", lo que abre vías para la investigación y la prevención en familias con predisposición. El conocimiento exhaustivo de la enfermedad, desde sus causas hasta sus tratamientos, es la mejor herramienta para combatirla, un mensaje clave en este Día Internacional del Tumor Cerebral.

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