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Los jóvenes de Sevilla regresan tras su encuentro con el Papa León XIV: "Tenemos ganas de Dios" | Collector
Los jóvenes de Sevilla regresan tras su encuentro con el Papa León XIV:

Los jóvenes de Sevilla regresan tras su encuentro con el Papa León XIV: "Tenemos ganas de Dios"

Unos 500 jóvenes sevillanos han regresado este fin de semana de Madrid tras un encuentro con el Papa León XIV que ha marcado un antes y un después en sus vidas. El viaje, organizado por la archidiócesis de Sevilla y que movilizó a nueve autobuses, ha sido una experiencia que los propios participantes describen como reconfortante y transformadora. Uno de ellos, Pablo Cavero, miembro de la parroquia de San José y Santa María, resume el sentir general del grupo de una forma muy gráfica. Esta dualidad entre el cansancio físico y la plenitud espiritual ha sido la tónica dominante de un fin de semana repleto de emociones. Según Cavero, el cambio ha sido tan profundo que la percepción de la vida cotidiana se ha visto alterada para bien. "Ha sido un cambio grandísimo. Ya cualquier cosa, hasta las mismas canciones que han sonado durante estas semanas, que pueden ser canciones que llevamos años escuchando, ya las sentimos de otra manera y nos sentimos mucho más conectados con el señor y entre nosotros mismos", explica. Como ejemplo de esta nueva conexión, relata que en su grupo de jóvenes se compartió el evangelio del día por sentir que "estaba resonando perfectamente con lo transmitido durante toda esta semana". La aventura comenzó el viernes por la tarde y concluyó el domingo por la noche, tres días que Pablo Cavero califica como "muy intensos". Desde el mismo momento de la partida en Sevilla, el ambiente era especial. "Desde el momento en el que nos montamos ya en el autobús, aquí en Sevilla para salir hacia Madrid, ya se respiraba una magia en el ambiente", asegura. Esa sensación de unidad y propósito compartido se mantuvo intacta durante todo el viaje. Más allá del encuentro con el Pontífice, el viaje ha estado marcado por la convivencia y la alegría. Las largas esperas se amenizaban con cantos, bailes y sevillanas, creando un ambiente festivo que unía a los peregrinos. La hermandad no se limitó a los propios sevillanos; la interacción con jóvenes de otras diócesis fue una constante. "Pese a no conocernos de nada, se hacía una piña enseguida", comenta Cavero, quien recuerda con especial cariño el tiempo compartido con un grupo de la diócesis de Cuenca. "Son recuerdos muy bonitos, ver a tanta gente unida en Cristo", añade. El epicentro del viaje fue, sin duda, el encuentro con el Papa León XIV. Pablo lo describe como un momento "espectacular" e "inolvidable", con la multitud de jóvenes agolpándose en las vallas para poder ver al Santo Padre lo más cerca posible. La experiencia de ver al Pontífice superó todas las expectativas y desató una ola de sentimientos entre los asistentes. La simple presencia del Papa dejó una huella imborrable en los jóvenes. "En la mirada de ese hombre, del Papa León XIV, podíamos ver perfectamente la santidad que tiene; se podía vislumbrar, que él estaba lleno del Espíritu Santo", afirma Pablo. Este sentimiento se tradujo en una catarsis colectiva: "Fue espectacular, con las emociones a flor de piel, la piel de gallina, llantos por todas partes, pero llantos de un goce, de una alegría que no se podían contener". Para ellos, sentir tan claramente que es el sucesor de Pedro fue una confirmación de su fe. La vigilia de jóvenes fue otro de los momentos álgidos, una noche que se vivió "de muchas maneras". Hubo tiempo para la oración, para los cantos y también para el silencio. Cavero destaca la imagen, difundida en redes sociales, de los miles de jóvenes pasando "tres cuartos de hora de rodillas y en silencio, mientras se exponía el Santísimo", un instante de profunda introspección y conexión espiritual que contrastaba con las horas de cantos y rezos "a voz de grito". Más allá de las emociones, el encuentro ha dejado un mensaje claro y potente en los participantes. Para Pablo Cavero, la lección más importante ha sido la constatación de que no están solos en su fe. La experiencia ha servido para reforzar la idea de una juventud creyente y comprometida, desmontando el tópico de que la fe es algo ajeno a las nuevas generaciones. Esta convicción es, para él, la gran revelación del viaje. "Aunque pueda parecer a veces que estamos solos con nuestra fe, somos muchísimos, estamos todos unidos", reflexiona. Las imágenes del fin de semana son, a su juicio, la mejor prueba de ello. "Se ve que no es cierto que los jóvenes tenemos ganas de Dios, que él tiene ganas de nosotros, y que esto no va a cambiar por mucho que se cuenten otras cosas a veces", sentencia con firmeza. El regreso a Sevilla no significa el final de la experiencia, sino el comienzo de una nueva etapa. Los lazos creados durante el viaje prometen perdurar. Cavero asegura que, además de estrechar las relaciones dentro de su propio grupo, el oratorio joven de la parroquia San José y Santa María, ya han establecido contacto con otros grupos, como los de la hermandad de San Benito, con la intención de mantener vivos los vínculos forjados en Madrid.

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