Diario de Noticias
Lo que en Santutxu era una tarde tranquila de bingo social a veinte céntimos el cartón acabó convirtiéndose en un pequeño terremoto en el barrio cuando la Ertzaintza irrumpió en el hogar de jubilados para advertir de posibles multas de hasta 60.000 euros. La partida se quedó en suspenso, pero el debate no. Aquel episodio ha terminado escalando hasta el Parlamento Vasco, donde se plantea cambiar la ley del Juego en Euskadi para que actividades como esta puedan seguir siendo lo que han sido siempre: una excusa para socializar, convivir y pasar el rato sin sobresaltos.
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