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El bingo con dinero en centros de mayores se dirime en el Parlamento vasco: ¿juego social o competencia desleal? | Collector
El bingo con dinero en centros de mayores se dirime en el Parlamento vasco: ¿juego social o competencia desleal?

El bingo con dinero en centros de mayores se dirime en el Parlamento vasco: ¿juego social o competencia desleal?

La controversia sobre si se debe permitir jugar al bingo con cantidades simbólicas de dinero en los centros de mayores ha llegado al Parlamento vasco después de que, el pasado marzo, agentes de la Ertzaintza se personaran en un hogar del jubilado del barrio bilbaíno de Santutxu para prohibir partidas con cartones a 20 céntimos. La intervención, motivada por la denuncia de una sala de juegos cercana, vino acompañada de una advertencia de posibles multas de hasta 60.000 euros por una infracción considerada grave por la actual Ley vasca del Juego. A raíz de este suceso, el PP Vasco, con el apoyo de PNV, PSE y Vox, ha impulsado una reforma legislativa para regular estas prácticas. Mientras la tramitación sigue su curso, la Cámara vasca ha acogido las comparecencias de las partes implicadas, que exponen visiones contrapuestas sobre una actividad social muy arraigada pero que se encuentra en una encrucijada legal. Desde la Asociación de Bingos de Euskadi su portavoz, Pedro Jiménez, ha denunciado que permitir el juego con dinero en los centros de mayores, por muy simbólico que sea, supone una "competencia desleal". Según ha explicado, el sector del bingo reglado ha sufrido una drástica reducción en los últimos años, pasando de 30 a 14 salas en Euskadi, que actualmente dan empleo a entre 300 y 400 personas. El problema, afirma, es que comparten el mismo público objetivo: las personas mayores. Jiménez ha insistido en que no se oponen al bingo como actividad social, siempre que no haya dinero de por medio. “¿Qué diferencia tengo para mi cabeza tachar con 20 céntimos o sin 20 céntimos? Eso es lo que no entendemos”, ha señalado, sugiriendo que los premios podrían ser "una merienda o un sándwich". La asociación defiende que el juego con dinero debe permanecer en el ámbito "profesional", que cumple con todas las normativas de seguridad, y alerta del riesgo, si se flexibiliza la ley, de extender la práctica a otros colectivos como los "clubes deportivos". "Abrir ese melón nos va a traer problemas", ha sentenciado. Desde la asociación de mayores Las Cuatro Torres ofrecen una visión completamente distinta. Para ellos, esa pequeña cantidad de dinero es precisamente lo que da emoción a las partidas. Defienden que el bingo es una actividad social fundamental en los centros, y que los 20 céntimos simbólicos son la “chispa” que mantiene el interés y la camaradería. “Necesitamos esos 20 céntimos que te he fastidiado a ti, necesitamos esa chispa, somos así”, ha argumentado Carlos Matías, su representante. Recuerdan que en los hogares de jubilados “todos son familia” y se conocen, llevando un registro de las partidas y siendo los primeros en atajar cualquier problema. Consideran que saben autogestionarse y que la cantidad jugada es demasiado pequeña como para suponer un riesgo real. La presidente del centro de Santutxu, Iluminada Rosa Raimundo, ha advertido a los parlamentarios, a los que ha recordado que irán cumpliendo años, de que sería "un error prohibir" el bingo. "¿Una multa de 60.000 euros por 20 céntimos? ¿Dónde tenemos ese dinero? Me quedo anonadada". Un estudio del Observatorio Vasco del Juego, encargado por el Gobierno vasco, revela la magnitud del fenómeno. Antes del incidente de Santutxu, seis de cada diez centros de jubilados vascos (hay 168) "practicaban bingo", pero ahora son cerca de la mitad. "Un 13% ha dejado de jugar por miedo a las sanciones, un impacto que ha sido mayor en Bizkaia", explica Iraide Fernández. El bingo social está especialmente extendido en Gipuzkoa, donde el 71% de las asociaciones de mayores lo practica, frente al 42% de las de Bizkaia y el 25% de las de Álava. El componente económico resulta ser un factor determinante. Según el mismo estudio, el 71% de los centros de mayores juega al bingo con dinero, de media una vez a la semana y con un bote de 5 euros para el ganador. La encuesta es clara: si se prohibiese jugar con dinero, tres de cada cuatro asociaciones dejarían de hacerlo. Ante esta situación, muchas asociaciones piden “claridad” para saber a qué atenerse. Finalmente, la Fundación Gizakia, dedicada a la atención de adicciones en Bizkaia, ha aportado sus recomendaciones para la reforma. Consideran que la regulación puede ser positiva si se acota correctamente, ya que los beneficios de la socialización superan los riesgos de ludopatía en esta población. Proponen que la actividad se limite a entidades sin ánimo de lucro y con un fin social, para evitar la ñpicaresca, que los premios sean simbólicos y que las partidas sean puntuales para no activar de forma continua el sistema de "recompensa cerebral". Unas recomendaciones que los grupos parlamentarios ya estudian para sus enmiendas a la futura ley.

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