CORDÓPOLIS
Líderes políticos, responsables internacionales y autoridades religiosas han vuelto a señalar a Córdoba como símbolo de convivencia, conocimiento compartido y encuentro entre credos, una imagen mitificada y construida durante décadas para proyectarla desde la ciudad hacia el mundo El Papa apela a la convivencia religiosa citando a Córdoba, Averroes y Maimónides El pasado andalusí de Córdoba ha vuelto a situarse en el centro del debate internacional sobre la convivencia entre culturas y religiones. La reciente visita del papa León XIV a España ha recuperado una idea que, desde hace décadas, trasciende las fronteras de la ciudad: el llamado “Espíritu de Córdoba”, una referencia recurrente para mandatarios, intelectuales y organismos internacionales cuando buscan ejemplos históricos de diálogo, tolerancia y encuentro entre civilizaciones. Durante su primer discurso en el Palacio Real de Madrid, el Pontífice evocó el legado histórico de la España medieval para reivindicar la importancia del entendimiento entre comunidades religiosas. León XIV recordó que la presencia del islam en la península ibérica no fue únicamente una realidad política y cultural, sino también un espacio donde se intentó construir el diálogo entre cristianos, musulmanes y judíos. En su intervención destacó el papel de figuras como Averroes (que este año está de 900 aniversario) y Maimónides y señaló expresamente a Córdoba y Toledo como ciudades que actuaron como lugares de mediación entre lenguas, religiones y saberes. Según el Papa, aquellos intercambios intelectuales contribuyeron a la difusión de conocimientos fundamentales para el desarrollo cultural de Europa y representan una inspiración para afrontar los desafíos contemporáneos. Eso sí, el Papa, quizá deliberadamente, dejó fuera de su relato la realidad que vivieron las dos figuras que citó, ya que tanto Averroes como Maimónides tuvieron que abandonar Córdoba y exiliarse precisamente por la intolerancia de los almohades. Con ello cayó en el tan manoseado mito de la convivencia pacífica entre las tres culturas (que existió, aunque no según la idea del pacifismo actual ). Obama en 2009 No es el primer gran mandatario que se deja seducir por este mito. Las palabras de León XIV se suman a una pequeña lista de reconocimientos internacionales que, especialmente en los últimos 25 años, han situado a Córdoba como símbolo de convivencia interreligiosa. De todos ellos, el más recordado tuvo lugar en junio de 2009, cuando el entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama, pronunció en la Universidad de El Cairo un histórico discurso dirigido al mundo musulmán (ver vídeo superior a partir del minuto 40). Ante una audiencia global, Obama apeló a una “nueva relación” entre Occidente y el islam basada en el respeto mutuo y citó expresamente la experiencia de la Córdoba andalusí como ejemplo de tolerancia religiosa. “El islam tiene una orgullosa tradición de tolerancia. Lo vemos en la historia de Andalucía y Córdoba”, afirmó el mandatario estadounidense, para añadir que “ese es el espíritu que necesitamos hoy”. Aquella referencia tuvo una enorme repercusión internacional porque situó a la ciudad andaluza en el centro de un mensaje global sobre la convivencia entre pueblos y religiones. Y lo hizo en un momento marcado por las tensiones derivadas de los atentados del 11 de septiembre y los conflictos en Oriente Medio. En ese contexto, Obama recurrió al pasado cordobés para defender la posibilidad de construir espacios de entendimiento entre diferentes culturas. Audrey Azoulay, directora de la Unesco desde 2017. La Unesco, diez años después Diez años después, en 2019, la directora general de la UNESCO, Audrey Azoulay, volvió a reivindicar el valor de ese legado durante una visita a España que incluyó una parada en Medina Azahara. Convencida de que el patrimonio constituye un poderoso instrumento de cohesión social, Azoulay defendió que el patrimonio cultural y artístico islámico presente en España y en Europa representa una herramienta eficaz frente a los extremismos. La responsable de la UNESCO insistió en que la identidad de los pueblos no puede construirse mediante simplificaciones ni mediante el olvido del pasado. Para Azoulay, el legado histórico compartido por las diferentes culturas que han conformado España constituyó una fortaleza que debe proyectarse internacionalmente y una oportunidad para combatir los discursos excluyentes. No fue ésta la primera vez que la Unesco apoyaba específicamente esta idea. Ya que, en el año 1987, la ciudad de Córdoba acogió un acontecimiento considerado por numerosos especialistas como precursor de los actuales foros de diálogo interreligioso, y que contó precisamente con el respaldo de este organismo. Los dos representantes iranís que vinieron al Congreso Abrahámico de Córdoba del año 1987 Bajo el impulso del intelectual francés Roger Garaudy, Córdoba fue escenario del Encuentro Abrahámico Internacional , una reunión inédita que congregó durante cuatro días a representantes de las tres grandes religiones monoteístas. Cristianos, musulmanes y judíos debatieron sobre el papel de la religión en el mundo contemporáneo en un contexto internacional especialmente complejo, marcado por conflictos políticos y tensiones en Oriente Medio. La iniciativa logró reunir a decenas de líderes religiosos, teólogos y pensadores de distintas procedencias en un intento pionero por construir puentes entre tradiciones históricamente enfrentadas. Para muchos observadores, aquel encuentro sentó las bases de lo que años más tarde sería conocido como el “Espíritu de Córdoba”: una visión que identifica a la ciudad con el diálogo, la convivencia y la búsqueda de entendimiento entre diferentes comunidades culturales y religiosas. Casi cuatro décadas después, la referencia sigue viva. Desde presidentes de Estados Unidos hasta directores generales de organismos internacionales y máximas autoridades de la Iglesia católica han recurrido a la dimensión simbólica de Córdoba para ilustrar la posibilidad de un diálogo basado en el respeto mutuo y el intercambio de conocimientos.
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