Vanguardia
En Nuevo León hay dos estaciones del año: la del calor infernal y la de las fotografías del gobernador en algún aeropuerto. Entre una y otra apareció el Mood Party , esa celebración multitudinaria donde la política decidió disfrazarse de festival, la administración pública se puso lentes oscuros y la carne asada adquirió rango de política social.
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