Diario Libre
El cielo no llueve , se encapota . Baja como manto de duelo sin lágrimas, denso y gris , y el calor se queda sin brisa. El ambiente hierve sin estallar . La lluvia , cuando se atreve a caer, olvida su oficio : ya no refresca, sólo moja . Las hojas de los árboles permanecen estáticas , como si contuvieran la respiración. La brisa tierna parece un recuerdo , un rumor que los abuelos cuentan y los niños ya no creen. Esto no es parte del clima, es sólo una expresión del juicio . Qué sabia eres, madre naturaleza . Progenitora prodigiosa que no enseña con gritos, sino con ciclos. Sufres los embates despiadados de tus hijos ingratos sin devolver los golpes. Y aun así , cobras . Recaudas con creces , no con venganza , sino con consecuencias . Nos das flores cuando te arrancan bosques . Nos regalas un mar cuando te robamos orillas . Nos brindas aliento cuando te incendian tus pulmones verdes. Enseñas con paciencia brutal , que herirte es firmar una ineludible sentencia . Cada río envenenado , cada grado que sube , cada árbol que cae en silencio, es una línea más en el acta de nuestra extinción . ¿Cuándo te dejaremos existir en paz ? ¿Cuándo entenderemos que conservarte no es una expresión de caridad romántica, ni una campaña de temporada ? Es deuda y mandato ineludible . Es el único contrato que, si rompemos, no se renegocia. Tu generosidad divina es el templo , el techo, la mesa y la cuna donde aún cabe la vida humana. Fuera de ti , sólo hay vacío . Y aun bajo la afrenta , soportando las agresiones diarias , tu bondad conmueve. No guardas rencor y sigues dando . Continúas bendiciendo . Y esa nobleza , esa obstinación tuya de ser madre , nos obliga a la racionalidad . Nos desarma . No hay plenitud sin ti , tampoco futuro . No hay “desarrollo” que valga si te dejan sin aliento . Madre naturaleza , maestra sabia , te necesitamos , aunque frecuentemente laceramos tus encantos, acercándonos al final. Un día no lejano haremos conciencia de que protegerte y preservarte no es una opción. Cuidarte es vivir y el único mandato que no admite excusas. Porque sin ti , sólo queda: la extinción ...
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