Cope Zaragoza
La Costa del Sol encara la temporada de verano de 2026 con optimismo y un gran desafío en materia de seguridad. Las previsiones de la Asociación de Empresarios Hoteleros de la Costa del Sol (AEHCOS) apuntan a una ocupación que alcanzará el 84% en junio y el 87% en julio, cifras que anticipan una afluencia masiva de visitantes. La patronal confía en, como mínimo, igualar los datos del verano pasado. Entre junio y agosto de 2025 se alojaron más de 2 millones de viajeros en los hoteles de la provincia de Málaga, con una estancia media de casi cuatro días. Este volumen de actividad, si bien es una excelente noticia para el sector, eleva el riesgo de incidentes como los incendios. El reciente incendio del Hotel Ibis sirve como un crudo recordatorio de esta vulnerabilidad. Semanas después del inicio del fuego, las llamas persisten en el interior de la estructura, un problema agravado por la imposibilidad de los equipos de extinción de acceder al edificio. Los bomberos se ven obligados a actuar únicamente desde el exterior ante el riesgo inminente de que el techo de madera colapse, una situación que pone de manifiesto la complejidad de estos siniestros y la importancia vital de los protocolos de prevención y evacuación. La estrategia de seguridad de cualquier hotel debe ir acompañada del plan de autoprotección, un documento que detalla cómo actuar ante una emergencia. Javier Muñoz, director técnico de Incotex, empresa malagueña especializada en protección contra incendios, explica que el proceso se inicia de forma automática. "Si ese detector detecta humo y no es una falsa alarma, en todo el hotel se dispara una señal acústica que debe ser audible en todas las estancias del hotel, habitaciones incluidas, y entonces se inicia la evacuación", detalla el experto. El verano, con el aumento de la actividad turística, es una época especialmente sensible. La alta rotación de huéspedes y el uso intensivo de las instalaciones, desde las cocinas hasta los sistemas eléctricos, multiplican las probabilidades de que se origine un incidente. Por ello, Muñoz subraya la necesidad de una vigilancia constante. "Hay mucha más actividad en el hotel, en todas sus estancias, con lo cual hay que ser muchísimo más precavido y más proactivo en repasar esos planes de autoprotección", afirma. La prevención no descansa, y la revisión de estos protocolos se vuelve una tarea diaria fundamental para garantizar la seguridad de miles de personas. Cuando la alarma suena, comienza una cuenta atrás en la que cada segundo es crucial. Si los protocolos funcionan correctamente, los bomberos llegarán en cuestión de minutos. José Espinosa, director técnico del Consorcio Provincial de Bomberos de Málaga, describe los pasos a seguir en la llegada. Lo primero es "saber localizar el origen del incendio". A partir de ahí, la prioridad es clara y absoluta: la vida de las personas. "Si el hotel está evacuado, pues te dedicas al incendio, y si el hotel no está evacuado, lo primero que hacemos los bomberos es ayudar a la evacuación del hotel", declara Espinosa. Sin embargo, antes de que lleguen los servicios de emergencia, la responsabilidad recae en los propios huéspedes y trabajadores. Espinosa hace un llamamiento a la concienciación individual, ya que es la primera y más eficaz barrera contra la tragedia. "Por una parte, lo fundamental es la autoprotección. O sea, los bomberos tenemos un tiempo de respuesta y es importante que la población, cuando llegue a un hotel, vea lo que suele haber detrás de las puertas de las habitaciones. El cartel del plan de evacuación, dónde está situado o cuáles son las vías en el edificio", recalca el director técnico del Consorcio de Bomberos. Este consejo es de vital importancia. Tomarse unos minutos al llegar a la habitación para localizar la ruta de escape más cercana en el plano de evacuación puede marcar la diferencia. En este sentido, Espinosa ofrece una recomendación clave y universal en caso de incendio: "No coger nunca los ascensores, siempre por las escaleras". Los ascensores pueden convertirse en una trampa mortal, ya sea por un corte de energía o porque se detengan en una planta afectada por el humo o las llamas. El éxito en la evacuación del hotel Ibis, donde no hubo que lamentar heridos, se debió en gran medida a la rápida y eficaz actuación de sus empleados. La preparación del personal es un pilar fundamental que la normativa refuerza, obligando a los establecimientos a realizar, como mínimo, un simulacro de incendio al año y a proporcionar formación específica a su plantilla. Jorge González, director del emblemático hotel Málaga Palacio, confirma la rigurosidad de estos procedimientos. La formación es exhaustiva y no se limita a los incendios. "Cualquier trabajador que entra al hotel se le informan de todos los protocolos que tiene el hotel, no solamente en caso de incendio, también en caso de evacuación, en caso de cualquier activación de alarma", explica González. Esta cultura de la seguridad se complementa con una infraestructura diseñada para contener el fuego y facilitar la evacuación. "Tenemos instalado material ignífugo en todas las dependencias y luego, aparte, pues en todas las plantas y en las salidas y en las salidas de emergencia, puertas que son cortafuegos", añade el director del hotel. En definitiva, la seguridad en los hoteles de la Costa del Sol se sustenta en un triple eje: la tecnología de detección, la responsabilidad y autoprotección de los huéspedes, y la formación continua y rigurosa del personal. Solo la perfecta coordinación de estos tres elementos puede garantizar que la temporada de récord que se avecina transcurra sin incidentes, permitiendo a los más de dos millones de visitantes esperados disfrutar de su estancia con total tranquilidad.
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