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Patrimonio Nacional saca a la luz los textiles de las colecciones reales | Collector
Patrimonio Nacional saca a la luz los textiles de las colecciones reales

Patrimonio Nacional saca a la luz los textiles de las colecciones reales

«Antes que el rey siempre llega el tapicero» . Este dicho revela la importancia de los textiles, muy valorados, en la simbología del poder político, diplomático, religioso... Lo hemos comprobado estos días durante la visita del Papa León XIV a lugares emblemáticos de la capital como el Palacio Real de Madrid o la catedral de la Almudena. Banderas, alfombras, tapices, casullas, sotanas... han jugado un papel muy destacado tanto en actos institucionales como litúrgicos. La Galería de las Colecciones Reales inaugura una exposición centrada en los textiles y bordados de los fondos de Patrimonio Nacional, que atesora más de 25.000 piezas. Es una de las colecciones textiles más importantes del mundo. Pero también una de las más desconocidas, ya que, dada su fragilidad y delicadeza extrema (son muy degradables), no suele estar habitualmente a vista del público. Víctor Cageao, director de la Galería y de las Colecciones Reales, apunta que «es uno de los trabajos más ambiciosos y complicados que hemos llevado a cabo». Las comisarias, Pilar Benito, Lourdes de Luis y María Barrigón, han realizado una ambiciosa labor de investigación y han seleccionado dos centenares de obras (muchas de ellas inéditas ), desde la Edad Media hasta el siglo XXX, que conforman la muestra 'Tejiendo la vida cortesana' y que puede visitarse hasta el 12 de octubre. Aunque el estado de conservación de las piezas es muy bueno, muchas de ellas han sido restauradas. El recorrido es temático, no cronológico. «Un universo exquisito y delicado que construyeron puntada a puntada los mejores artistas y artesanos; una delicia para los sentidos », en palabras de Ana de la Cueva, presidenta de Patrimonio Nacional. Bellísimas cortinas de gran colorido (la mayoría procedentes de casas de campo) dan la bienvenida a un universo hilvanado con hilo y aguja, donde prima la calidad histórica y artística de las piezas expuestas. Nos adentramos en un mundo de bordados, encajes, pasamanerías, fukasas japonesas (una de ellas aparece en el fondo de un retrato de Alfonso XIII niño en un caballo balancín), colgaduras, sobremesas... La mayoría de estas piezas están hechas por hombres. Para conocer algunas hay que tirar de diccionario (o de las comisarias). Es el caso de una guardamalleta o gotera (pieza de adorno que pende sobre el cortinaje por la parte superior y que permanece fija). Los colores , explican las comisarias, juegan un papel simbólico. El carmesí, dicen, es el color predominante en la monarquía, aunque el verde está ligado al rey ('Viva el Rey de España'). En estos textiles reales abundan los motivos florales y los materiales más ilustres son el terciopelo y la seda. La pieza más antigua de la exposición es la almohada de la reina Berenguela, anterior a 1246, que se exhibe en una vitrina, donde se hallan una reliquias de Santa Teresa. La almohada fue recuperada en 1993 del sarcófago de la reina, enterrada en el Panteón Real de las Huelgas en Burgos. Entre las obras más curiosas, que harán las delicias del público, un flotador de finales del XIX que también servía como colchoneta. Relleno de virutas de corcho, se muestra con su caja original y el manual de instrucciones para su uso. Y más objetos curiosos, como una cama de campaña del siglo XIX . Antecedente de las camas-mueble, es un baúl que se convierte en una cama. Hay piezas de carácter íntimo: se hallaban en espacios como el dormitorio, el guardarropa y el tocador, Así, una bañera sultana (hacia 1770), de manufactura francesa, en madera de nogal tallada, rejilla de paja, cinc y raso de seda. Hallada en la buhardilla del Monasterio de El Escorial, se convierte en un diván. También, un catre de gala de María Luisa de Parma, la cama de los Príncipes de Nápoles Isabel y Genaro de Borbón y unas exquisitas colgaduras de cama en raso de seda. Hay piezas muy espectaculares , como el palio decorado con los escudos de doña Juana de Austria y de la emperatriz María, dos doseles (se ha identificado uno a María Luisa de Parma) o tres bellísimos mantos de corte de la reina Victoria Eugenia , a la que la Galería de las Colecciones Reales dedicó el año pasado una exposición monográfica. Como curiosidad, una factura de siete vestidos para María Luisa de Parma, realizados por Rose Bertin, la famosa modista de María Antonieta . No falta la indumentaria infantil: un traje de cristianar y un diminuto zapato, una cuna, un envolvedor de 1818 (origen del actual cambiador)... Y más sorpresas: cuatro preciosos almohadones de olor , de la segunda mitad del siglo XVI, en gasa de oro y tafetán de seda. Estos pequeños almohadones, rellenos de pétalos de flores, almizcle y ámbar, servían para perfumar la ropa litúrgica blanca que se guardaba en la sacristía del Monasterio de El Escorial. Entre los ornamentos litúrgicos, el frontal de bermelletas del Monasterio de las Descalzas Reales de Madrid. La exposición se completa con pinturas (retratos de María Amalia de Sajonia, María Luisa de Parma, Alfonso XIII niño...), fotografías, mobiliario y objetos. Todas las piezas expuestas son de Patrimonio Nacional, excepto unos préstamos del Prado, la Galería de los Uffizi (Palacio Pitti) de Florencia y el Museo de Tejidos y Artes Decorativas de Lyon.

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