Confidencial Digital
Mónaco iba a ser el circuito donde Aston Martin podía maquillar sus carencias. Menos recta, más precisión, más manos y tres cambios técnicos sobre el AMR26 para intentar que Fernando Alonso encontrara algo de margen en un trazado que no perdona. Pero la clasificación dejó otra lectura. Ni la presencia de Adrian Newey en el paddock, ni el nuevo paquete específico, ni la unidad Honda lograron esconder un coche que sigue sin darle al piloto español la confianza mínima para atacar los muros.
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