Vanguardia
Se ha hablado de la necesidad de que se ofrezca o pida perdón a pueblos que fueron objeto de graves ofensas, en algunos casos en tiempos fugaces, como fue el lanzamiento de dos bombas atómicas sobre poblaciones civiles. Hay que decir que en un momento dado Barack Obama mencionó la posibilidad de pedir perdón a Japón; los militares se opusieron. Sabemos que el presidente Roosevelt se negó a lanzarla, pero Truman lo hizo. Al discutirse sobre lanzarla o no, los generales gritaron: “Vamos a acabar de una vez con esos monos amarillos” (quedó grabado); lo hicieron, y no creyeron que una bomba era suficiente: tiraron dos.
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