Vanguardia
El ruido de las cadenas al caminar resonó como en ningún otro juicio. Quizá por la cercanía física con el acusado, quizá porque la sala 618 de la Corte del Distrito Sur de Nueva York estaba semivacía con unos cuantos reporteros. La primera audiencia de Gerardo Mérida Sánchez, el general en retiro del Ejército mexicano, exsecretario de seguridad en Sinaloa y acusado de vínculos con el narco, fue completamente distinta y con elementos que parecían más un mensaje a México que meras casualidades.
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